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Agricultores montaron su propia industria

Sus ejecutivos son de subir a sus tractores y cosechadoras y trabajar hasta altas horas de la noche si las condiciones climáticas permiten. Saben que la industria a su cargo les ayuda a ganar más y generar más recursos para todos, incluso para el fisco. Son los colonos de Nueva Esperanza, Canindeyú, donde tienen sus chacras y su planta industrial para procesar sus cosechas y las de otros agricultores.

La Asociación de Productores Agrícolas de Nueva Esperanza (APANE), fue fundado 22 años atrás. Con el transcurrir del tiempo se convirtió en Grupo Apane SA. Produce harina de trigo que con dicha marca, incluso exporta a Brasil. También procesa otros granos. Su presidente es Michel Zorzi.

Este medio se puso en contacto con algunos de sus directivos que, amables, respondieron las preguntas, sin embargo prefieren el anonimato, “así nomás” porque se identifican más con la chacra y los silos “que con las luces de las cámaras”. “Serán bienvenidos siempre, visítennos”, invitaron afablemente.

Nueva Esperanza, distante a unos 400 kilómetros de la capital, tiene a esta industria como una de las principales generadoras de empleos en la ciudad. La población es mayoritariamente de inmigrantes e hijos de estos nacidos allí. La mayoría se dedica a la producción de soja, trigo y maíz.

Apane SA procura involucrarse en todo cuanto haga a la producción agrícola y, sobre todo, al cuidado de la naturaleza que, a propósito, contempla la realización anual de una caminata en la zona para plantar árboles. En octubre próximo realizará su décima jornada plantando 1.200 plantines de especies nativas.

La planta industrial hoy es capaz de almacenar 94.000 toneladas de granos. Como industria se preocupa de apoyar a los productores para la adquisición de insumos y otras necesidades de los productores.

Otra importante industria de Nueva Esperanza es Industria de Alcoholes Sociedad Anonima (IMPASA) que trabaja con productores de caña dulce y maíz.

Grupo Apane SA tiene 17 socios que preocupados por acceder a mejores precios de sus cosechas e insumos se juntaron y el resultado tras más de dos décadas se nota el progreso. Primero se hicieron de un silo con capacidad estática de ocho mil toneladas.

Además construyó su propio molino de trigo, el más moderno de América Latina al momento de construirse, siete años atrás. La harina es vendida en el mercado paraguayo como el brasileño.

El complejo industrial incluye un área de ventas de insumos varios para la agricultura, depósitos de materia prima, harina, etc.

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