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Arquitecto César Aquino crea espacio para Sushi Club y Dos Mares en CASACOR

El arquitecto César Aquino, de conocida trayectoria en sus diseños y obras, suma a su carrera la reciente creación del espacio exclusivo de los restaurantes Sushi Club y Dos Mares dentro de la exposición CASACOR Paraguay 2017; la primera edición que celebra en nuestro país la mayor y más importante muestra de arquitectura, paisajismo y diseño de interiores de América.

En este caso, asociado con el arquitecto Andrés Careaga y el apoyo del ingeniero Pedro Cataldo, apunta a transmitir el resultado de una reflexión, un análisis de la arquitectura: la evolución del pensamiento del hombre. “Estamos seguros de que con poco, en realidad, se muestra mucho; que las ideas deben ser la base de toda concepción arquitectónica”, explica Aquino.

Tratándose de un establecimiento de gastronomía fusión, los profesionales utilizaron elementos de la cultura oriental al plantear este ambiente. “La idea del proyecto de Sushi Club pasa por transmitir, de manera sutil, la transparencia de las lámparas de papel, cuyo valor radica en la luz y la transparencia, y los juegos que generan las sombras y el movimiento interior”, acota.

“Quisimos mostrar lo que no se ve, una obra en la que luzca el espacio y no los detalles. Buscamos generar una visión infinita, que no comienza ni termina en el propio local”, sostiene Aquino al tiempo de exteriorizar que dentro de la Casa Battilana, sede de CASACOR Paraguay 2017, la suya es una obra puramente matérica. En ella, la decoración no limita ni confunde la estética porque es casi nula.

La construcción está conformada por viguetas prefabricadas de hormigón calzadas con tacos de madera que se autoestructuran; desnudas, expresan su tectonicidad. Se suman los dinteles IPN y las vigas de madera preexistentes en el lugar para completar la estructura. Se destaca el hecho de que todos los materiales involucrados fueron recuperados y reutilizados con ingenio para desmaterializar; invitar a sentir, antes que a ver.

Vidrios reciclados de demoliciones configuran la cobertura superior de la instalación, convirtiendo el cielo y el verde en el “cielo raso”. Para ingresar, se sobrepasa un estanque de agua, en la cual se refleja la edificación, puntualiza el arquitecto.

Como toques artísticos, las piezas Entramadas (2017), de Ingrid Sëall; y Llanto verde (1990) y Hungría o la libertad (1959), de Hermann Guggiari; incorporan contenido al sitio.

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