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Bill Gates dio a conocer a los diez finalistas del premio al mejor maestro del mundo

Entre los diez maestros finalistas, hay un colombiano y un brasilero, los dos únicos docentes de América del Sur en llegar a esa instancia del certamen, además de maestros de Estados Unidos, Gran Bretaña, Bélgica Noruega, Turquía, Australia, Sudáfrica y Filipinas. 

“Las investigaciones han demostrado que tener un gran maestro es el factor más importante que determina que un estudiante recibirá una gran educación”, esas fueron las palabras que pronunció Bill Gates hace apenas unas horas para anunciar el nombre de los diez finalistas al premio al mejor docente del mundo, el Global Teacher Prize (GTP), que se entregará en marzo en Dubai y que otorga un millón de dólares al maestro ganador.

¿Qué hace a un docente un gran docente? De acuerdo con Gates, el premio hace foco en la efectividad de los docentes a la hora de inspirar sus alumnos, en su capacidad para ayudarlos a aprender, en su iniciativa para innovar en el aula y en el impacto positivo entre sus colegas.

Inteligencia docente

Cuando Luis Gutiérrez, docente de ciencias sociales, llegó a la escuela Gerardo Paredes, situada en uno de los barrios más pobres de Bogotá, se encontró con una realidad dura: violencia armada, violencia de género, embarazo adolescente y bullying contra alumnos “que no encajan con los modelos culturalmente aceptados de masculinidad y femineidad”, según describen desde la Fundación Varkey, la organizadora del premio.

Hace cuatro años, tuvo una idea. Su plan fue adaptar los contenidos de su materia a las necesidades del alumnado y sus familias. Así fue que incorporó la enseñanza de ciudadanía sexual, con foco en la diversidad de género y los derechos reproductivos.

Los resultados fueron contundentes. En 2014, el primer año de implementación del nuevo plan de estudio, los embarazos adolescentes llegaron a 70. En 2017, la cifra fue cero.

Gutiérrez llegó a la final del GTP por su objetivo logrado: “generar procesos innovadores en el campo de la educación para la sexualidad, teniendo en cuenta los intereses y necesidades de los alumnos”, sintetizan desde la Fundación Varkey. Por su aporte como docente, Gutiérrez ganó en 2017 el premio al Mejor Maestro de Colombia.

Mientras tanto, en otra barriada vulnerable pero esta vez de San Pablo, en Brasil, también condicionada por la violencia y por la droga, Diego Mahfouz Faria Lima, director de la Escuela Municipal Darcy Ribeiro, buscaba revertir el abandono escolar en su escuela, que era altísimo, el temor de los padres a mandar a sus hijos a esa escuela y la desmotivación de sus docentes.

Desarrolló entonces una estrategia para reforzar los lazos comunitarios entre la escuela, sus docentes, las familias y el vecindario. Primero, se enfocó en cómo era vista la escuela. Con la ayuda de los alumnos y sus padres y los maestros y profesores, se dedicaron a pintar el edificio y reconstruir su mobiliario a partir de donaciones de comerciantes y empresarios del barrio. Luego, abrió las puertas de la escuela a la comunidad y especialmente, la biblioteca escolar, lo que mejoró el proceso de alfabetización de sus alumnos. Además desarrolló un sistema de seguimiento de la trayectoria de los alumnos para cambiar la historia de abandono.

El caso del ingeniero Glen Lee, en Hawai, Estados Unidos, tiene a la ciencia y la tecnología en el centro de la escena. Lee es un profesor de tecnología en escuelas secundarias que desde hace casi veinte años impulsa el interés por las ciencias duras y la matemática a partir de un movimiento con foco en robótica.

En la actualidad, hay más de 750 programas de robótica implementados desde jardín de infantes hasta el nivel medio inspirados en su iniciativa. El objetivo no sólo es interesar a los alumnos en el aprendizaje de las ciencias duras y las ingenierías sino ofrecerles estrategias pedagógicas para ponerlos en contacto con aplicaciones reales de lo que están aprendiendo, desarrollar habilidades claves como el trabajo colaborativo, compromiso y responsabilidad y contribuir a mejorar su educación en general.

Desde 2007, el 87 por ciento de los alumnos de Lee logran niveles altos en lectura y matemática en las pruebas estandarizadas de Hawai y el 71 por ciento tiene un promedio académico alto.

En Noruega, la profesora de inglés Barbara Zielonka, de la escuela secundaria Nannestadt, llega a la final del GTP con un reconocimiento en su haber: el Gullepleprisen 2017, un premio muy prestigioso entregado por la Norwegian Educational Data Society.

Zielonka, muchos de cuyos alumnos no hablan inglés y están muy desmotivados, es una experta en el aprovechamiento de las tecnologías de la comunicación y la información para usos educativos. Sus alumnos manejan la edición de video, la curaduría de contenidos, el podcasting, la búsqueda en internet y el uso de la tecnología para el aprendizaje.

Además, Zielonka desarrolló el programa “Genius Hour”, en el cual los alumnos deben proponer un proyecto de investigación, recoger datos online, contactar expertos vía internet y compartir los resultados con una audiencia global.

Compromiso social y pedagogía a medida

Koen Timmers, un profesor de computación de una escuela en Bélgica, también incorporó la tecnología para desarrollar un proyecto pedagógico de alto impacto, de los de mayor alcance entre los casos que alcanzaron la final del GTP.

Timmers creó una plataforma online para conectar escuelas alrededor del mundo en torno a proyectos de aprendizaje atractivos, sobre cambio climático, agua y diversidad cultural, todas áreas claves para el desarrollo sustentable de acuerdo con las Naciones Unidas. Más de 300 escuelas de casi 70 países distintos participan de la propuesta.

Además, desarrolló el Proyecto Kakuma para educar de forma gratuita a los chicos del campo de refugiados Kakuma en Kenia, Africa. Como no tenían ni computadoras ni conexión a internet, Timmers primero desplegó una estrategia de crowfunding para conseguir los dispositivos y paneles solares para producir energía y darle internet al campo de refugiados. Las clases ahora se imparten a través de Skype. Participan un centenera de docentes y unos 20 mil alumnos de todo el mundo que entran en contacto con los alumnos de Kakuma a través del proyecto de Timmers.

La maestra turca Nurten Akkus fundó un jardín en uno de los distritos más pobres de su país, para una población con bajos niveles de socialización, que nunca había accedido a la escuela. Así sus logros de aprendizaje subieron exponencialmente y también el compromiso de las familias.

Akkus viene desarrollando programas de involucramiento de los padres en la educación de sus hijos aplicados en toda Turquía. En 2015 fue elegida la Maestra del Año.

Capacidad lectora

En Sudáfrica, Marjorie Brown está dedicada a desarrollar la capacidad lectora de los chicos pobres de su país. A partir de su experiencia como promotora del “Kid Lit Quiz”, una competencia global de lectura con más de veinte años de historia de la que participan unas cien escuelas de ese país, Sudáfrica logró llegar tres veces a la final a pesar de ser el país más pobre entre los participantes.

Siguiendo el esquema del concurso, Brown creó Phendulani, una prueba de alfabetización para escuelas pobres con bajo rendimiento en lectura y sin bibliotecas. El concurso viene contribuyendo a mejorar la comprensión lectora de los estudiantes y al mismo tiempo, a conformar bibliotecas escolares a partir de los textos que integran el concurso. El puntaje alcanzado en la prueba Phendulani subió un 40 por ciento en los últimos cinco años.

En Filipinas, Jesús Insilada es maestro en una escuela donde la mayoría de los chicos pertenecen a pueblos originarios. Insilda mismo es un miembro de un pueblo originario, con un historia de pobreza que logró superar. El joven maestro es el primero de su familia en contar con un título profesional.

En la secundaria Alcalde Gustilo Memorial, Insilada puso en práctica una “educación basada en diversidad cultural” que tiene en cuenta las particularidades de los pueblos originarios y da contexto a los aprendizajes a través de danzas, canciones, mitos y artesanías tradicionales. Logró que aumentaran significativamente la tasa de inscripción de sus alumnos en estudios superiores.

¿Chicos enseñando matemática a otros chicos? Esa fue la idea del maestro de matemática Eddie Woo, docente de la secundaria Cherrybrook Technology en Sydney, Australia. Woo tiene dos logros por los que es ampliamente reconocido en su país.

Por un lado, creó el programa MathsPass, en el cual alumnos de cuarto año de secundaria se convierten en profesores de alumnos de séptimo grado que tengan dificultades en matemática. El programa apunta a ayudar a que los alumnos con problemas en esa materia mejoren en matemáticas y al mismo tiempo, a reconstruir su autoestima. Y entre los chicos-docentes, los inspira para seguir carreras universitarias docentes.

Por otro lado, Woo saltó las fronteras de su escuela cuando en 2006 empezó a subir sus clases de matemáticas online y creó el “Woo Channel” que tiene 60mil suscriptores en todo el mundo. También creó un canal donde otros docentes dejan filmadas sus experiencias de aula.

El barrio de Brent, en Londres, representa todo un desafío para un docente. Brent es uno de los barrios más pobres de la capital británica. Además, es uno de los de mayor diversidad cultural: en sus escuelas, se hablan más de 130 lenguas distintas. Sus alumnos cuentan con pocas herramientas para integrarse socialmente.

En ese contexto, la maestra de arte y textiles de la Alperton Community School, Andira Zafirakou, se las ingenió para torcer el destino y crear un curriculum académico y modalidades pedagógicas que conectaran con la compleja realidad de las familias de Brent.

La Nación, Argentina

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