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Campo 9 posiciona al país en el mercado de la leche

No son los primeros, hubieron muchos tamberos exitosos antes de ellos, pero los referidos en este artículos son los primeros en instalar la marca país en varios mercados del planeta mediante la leche en polvo que fabrican en su planta industrial de Campo Nueve, Caaguazú.  Sus diversas líneas lácteas son conocidas y apreciadas en el mercado interno donde desde hace años consolida presencia.  Para los viajeros de la Ruta VII es el obligado parador, por sus helados, como lo es la ciudad de Eusebio Ayala por sus chipas.

Lactolanda es su marca, la de cada tambero proveedor de la Cooperativa de Productores de Leche La Holanda Ltda, y, la de los consumidores diarios de su leche. Vinieron a los montes de Caaguazú, andando a pie desde la Colonia Independencia, por los últimos años de la década de 1940. Eligieron las tierras de esta zona a la que se conocía por Campo 9”, luego “Doctor Juan Eulogio Estigarribia”, pero que sigue manteniendo su nombre inicial quizás por costumbre o por breve.

Aquellos pioneros fundaron la colonia Sonmerfeld en 33.000 hectáreas adquiridas del quién fuera presidente de la República, doctor Eduardo Schaerer.  La historia de su crecimiento es intensa y sustanciosa.

Se abrieron paso en toda actividad granjera. De las primeras parcelas que sembraron con renglones para la alimentación de los colonos hoy son los primeros industriales productores de harina de trigo así como ya son uno de los principales promotores de la industria láctea.

La planta industrial recibe a diario más de 650.000 litros de leche, volumen que le permite cubrir las necesidades del mercado interno e iniciar la producción y exportación de leche en polvo, inclusive, a algunos mercados de Europa, África, India y Asia.

La planta industrial productora de leche en polvo demandó invertir al menos 5.500.000 dólares con lo que empezó a llegar a lejanos mercados del mundo. La inversión en la industria seguiría al mismo ritmo con que crecía la demanda.

Cientos de proveedores menonitas y no menos paraguayos criollos de los alrededores de la planta activan la planta procesadora y mediante la venta diaria de la leche mejoran sus planteles de lecheras e infraestructuras en general. La producción láctea convierte a toda esa amplia zona del departamento de Caaguazú en un intenso colmenar donde todos trabajan y generan ocupaciones para otras actividades.

Eso sí, trabajan en silencio, promueven la economía en calma y sigilo, casi en secreto como oran los monjes benedictinos.

Sin embargo, al viajero que cruza Campo 9 andando por la Ruta VII, no deja de llamar la atención tanto desarrollo y tantas viviendas amplias y hermosas. Al pueblo en sí convirtieron en pocos años en atractiva y líder en la producción agropecuaria e industrial.

Y los cooperativistas saben cómo ganar el afecto de los viajeros: en su local instalaron un atractivo supermercado de sus productos, pero también el parador para consumir cualquiera de sus líneas lácteas, en especial sus helados artesanales, inigualables, sabroso como el de ninguna otra industria similar.

Andar por la ruta “Gaspar Rodríguez de Francia” y no parar en el local de la cooperativa es como cruzar Barrero sin detenerse en una de sus chiperías.

Campo 9, Juan Eulogio Estigarribia, es una ciudad de primer mundo capaz de recibir a cualquier visitante porque está preparada con una consolidada hotelería a la altura de las exigencias de cualquier pasajero.

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