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Deforestación en Yhu: fiscala reacciona en cámara lenta

La información publicada ayer por este diario digital respecto a la invasión de un bosque en Yhu, Caaguazú, generó el acercamiento de la fiscala Marta Leiva a la familia Núñez, propietaria del monte, a los efectos de invitarles a una reunión el lunes en su oficina en Coronel Oviedo. Entre tanto, los invasores siguen extrayendo la madera y cuidando de sus plantíos de marihuana en medio del follaje.

Alba Núñez, copropietaria del referido bosque de unas 3.000 hectáreas (parte de un conjunto de casi 10.000 hectáreas, propiedad de la familia Núñez) y; Lilian Musso, abogada de Eduardo Núñez, copropietario de la fracción referida, informaron al periodista encargado de la cobertura en la zona de conflicto que la fiscala del ambiente les informó que ya existe una orden de captura pero que para el lunes habrá otra orden.

Una serie de denuncias de los propietarios del bosque fue realizada a lo largo de los dos últimos años a la Fiscalía de Coronel Oviedo pero antes de amainar la invasión creció a extremos insostenibles. Los invasores, incluso, asesinaron a dos policías en pleno monte de los Núñez, atrapados los sospechosos de cometer el crimen pero vueltos a liberarse por orden de la Fiscalía.

El jueves de esta semana, un cronista de este medio acompañó a la abogada Lilian Musso y dos policías munidos de armas largas y chalecos antibalas, para ingresar a un sector del bosque, que da hacia el paraje denominado Sidepar, a unos 100 metros de un puesto policial (los policías que acompañaban a Musso no son de dicha comisaría), donde los delincuentes colocaron y controlan un portón para evitar que nadie, incluso los dueños, crucen por dicho lugar. En ese lugar, estimó Musso, operan los deforestadores.

Cuatro capangas armados con garrote no permitieron a la abogada, al periodista y a los policías ingresar al lugar.

En los últimos 22 meses la fiscala mencionada no expulsó a los delincuentes que deforestan sin piedad el bosque referido. Alba Nuñez refirió en ese sentido que la Fiscalía tuvo más de 20 meses de tiempo para cumplir con su labor pero que la encargada de hacer cumplir la ley desde el Ministerio Público siempre encontraba excusas para postergar la intervención.

De hecho, según los antecedentes de esta masiva deforestación a cargo de la pandilla de marihuaneros, ya intervino la policía en el lugar pero ni bien se retiraban los uniformados las motosierras y los tractores volvían a rugir incesante en la selva. O sea, según los afectados, todo se circunscribía a una suerte de comedia tanto por parte de la Fiscalía como de la Policía.

Alba Núñez dijo que concurrirá a la Fiscalía de Coronel Oviedo, a pedido de Marta Leiva, para rectificarse en su denuncia como ya lo hizo más de una vez; mientras que la abogada de Eduardo Núñez, sugirió que éste exija a la fiscala que concurra a la casa del afectado, situada en una parte de las 10.000 hectáreas de la propiedad de los Núñez. “Muchas veces fuimos a la Fiscalía de Oviedo para denunciar nuevos casos y ratificarnos sobre denuncias anteriores pero la Fiscalía no movía ni un dedo”, dijo Musso a El País.

El caso, que ya costó el secuestro de Eduardo Núñez por parte de los invasores y del cual pudo escapar, afecta a un conjunto de 10.000 hectáreas adquirida por el abuelo de Eduardo Núñez en 1964 en un remate realizado por un banco de plaza y que anteriormente perteneciera a un inversionista estadounidense. Gran parte era mantenida como reserva forestal hasta que, un par de años atrás, aparecieron los invasores que, incluso contó con el apoyo del diputado “Ancho” Ramírez (hoy, senador de la nación) quien les visitó en el mismo lugar donde se depreda el bosque y se planta marihuana, según las denuncias.

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