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Dejó el camión y subió al tractor

Hacía flete con el camión que manejaba a las estancias aledañas. Un buen día decidió dejar de lado el transporte y ponerse al mando del tractor e internarse en la chacra familiar. En el 2011 empezaron en familia con la mecanización en la colonia Barbero de San Pedro. Se llama Julio Chilavert, dueño de una chacra de 12 hectáreas, donde sale adelante plantando soja y maíz.

Tuvo que pasar tiempos tensos en su zona porque un grupo de lugareños estaban opuestos a la mecanización agrícola. Chilavert, nuestro entrevistado, agricultor granero, relata aquí cómo su familia y él fueron rompiendo viejos moldes de trabajo chacrero y que, pese a las iniciales oposiciones de algunos tradicionalistas, lograron instalar el modelo empresarial el cual cuenta con crecientes adherentes.

El modelo, en verdad, había incorporado una empresa pecuaria de San Pedro al cual apoyó una asociación de productores de algodón del cual Milciades Chilavert, padre de Julio, era su presidente. Practicaron la siembra directa plantando soja con resultados no del todo favorable pero avanzaron en la nueva horma productiva ensayando con soja, maíz, sésamo y otros hasta que se volvieron prácticos en el prototipo laboral adoptado.

Marchas y contramarchas, golpes tras golpes, Chilavert fue abriendo camino hacia la única forma que considera viable para llegar a obtener ganancia trabajando la tierra. Aguantó todas las pruebas, todas exigentes al extremo de desalentar a los menos tenaces.

En el tiempo, para él y los que acompañaban el trabajo mecanizado del grano, apareció otro contratiempo, una cooperativa de productores y una empresa privada operando comercialmente en la zona y a los que disgustaba la siembra de soja y maíz porque pensaban que terminaría con la producción de cedrón y de cáscaras cítricas a los cuales estaban embarcados comercialmente, llevaron adelante una campaña para desalentar la siembra de granos.

Las versiones en contra del nuevo plan agrícola introducido por el grupo de Chilavert insistían con que debido a las fumigaciones en los sojales, las cáscaras de naranjas, pomelos y limones – un negocio floreciente en toda la zona – serían inutilizadas y que, por tanto, los compradores dejarían de interesarse en adquirirlo del lugar. Que tampoco se compraría ni huevo ni leche ni gallina ni chancho. Intereses comerciales hasta populismo ideológico intentaron arrojar por tierra el trabajo mecanizados pero, “con tenacidad sacamos adelante el trabajo”, dijo.

Asesorado por el ingeniero Hermes Aquino y de la asistencia constante de la Unión de Gremios de la Producción, el grupo de productores sanpedrano sacó adelante el proyecto granero. “En el 2015 salió bien la soja y mediante eso saldamos cuentas. Desde el 2016 muchos pequeños productores, de tres, cinco a ocho hectáreas, se sumaron a este trabajo. Este año algunos fueron golpeados por la sequía, otros tuvieron la suerte de sacar bien. Por eso digo a la gente que hay que mecanizar más, con el trabajo manual, que ya prácticamente nadie quiere operar, nada se puede conseguir. Aliento a los pequeños agricultores a trabajar al amparo de la tecnología”, reflexionó ante una consulta de un cronista de este diario.

El grupo de pequeños agricultores graneros de San Pedro al cual él pertenece recibió a técnicos del Ministerio de Agricultura y Ganadería ocasión en que se echaron las bases para gestionar ante la entidad binacional Itaipú la donación de máquinas agrícolas de modo que más agricultores accedan al progreso.

Actualmente, añadió, hay “más mercado para el maíz. Los compradores vienen a las mismas chacras para la compra respectiva. Un cliente importante es una empresa avícola productora de carne de pollos, además de otras firmas acopiadoras del departamento que compiten entre sí para la compra de la cosecha.

“No me puedo quejar de la soja y del maíz como renglones de siembra. Mediante este trabajo. Primero, cuando fui fletero, su transporte me permitía bienestar. Mediante ambos granos pude pagar mi camión, formé una familia, comprar mi casa, mejorar mi vida, ayudar a mi familia, comprar una camioneta, y mis primeras vacas. Todo, mediante la soja, especialmente. Ahora puede adquirir una máquina sembradora. Por eso aliento a la gente a que se animen a plantar la soja y, al gobierno, a prestar más ayuda a los que comienzan con medios para acceder a la tecnología”, se explayaba en sanpedrano.

Reconoce que como sembradores de granos generan resistencia en algunos políticos, sobre todo a ideologías políticas que se encuentran constantemente en contra de la producción agrícola, “a los guerrilleros”, como dice él. “Los políticos que no apoyan nuestro trabajo quieren desalentarnos con más impuestos y reglamentos sin sentido. Con la suba del gasoil claro que el trabajo en la chacra se nos pondrá cuesta arriba. Capaz que paralice, inclusive, a algunas empresas o descontratar empleados. Los que antes daban flete ahora seguro que trabajarán solo con sus camiones. El efecto dominó”, expresó.

Finalmente y como dato curioso, comentó que es pariente del ex arquero de la selección, José Luis Chilavert, ya que en el país, todos los de este apellido comparten el mismo linaje. Pese a no llegar a un mundial y representar al país, Julio realiza su mejor partido en lo que sabe y redobla esfuerzos para que desde su chacra, tenga los mejores resultados, con el mismo esfuerzo con el cual José Luis, lidió contra pronósticos para acercar a la nuestro mejor equipo de fútbol a altas instancias de un campeonato mundial.

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