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Desde junio bajarían niveles de inundación

Según adelantó la Dirección Nacional de Meteorología, se prevé un descenso del nivel de agua en las principales cuencas fluviales a partir de la segunda semana de junio, cuando comenzarán a disminuir las lluvias que han dejado más de 62.000 familias damnificadas en los últimos meses por las graves inundaciones.

Es una de las conclusiones anunciadas este martes y recogidas en un informe elaborado por el Foro Nacional de Perspectivas Hidroclimáticas, que ha reunido esta semana a especialistas de instituciones públicas, académicas y de predicción climática e hidrológica del país.

De acuerdo al documento, el nivel de las cuencas comenzará a descender, siempre y cuando no ocurran lluvias de grandes volúmenes, algo que vaticinan como poco probable debido a la llegada del invierno.

A pesar del descenso de las lluvias, sus estimaciones dicen que las precipitaciones acumuladas se registren por encima de la media normal en la región Oriental y en el Bajo Chaco en los meses de junio, julio y agosto.

Según sus proyecciones, el río Paraguay todavía continuará aumentando su nivel durante la última semana de mayo y la primera de junio a su paso por Asunción, Concepción, Alberdi, Pilar y Bahía Negra, cinco de los municipios más afectados por las inundaciones.

De esta forma, el río podría alcanzar los 7,70 metros de altura en la capital paraguaya, situándose a 30 centímetros del nivel de catástrofe, o los 9,20 metros en Pilar, a 40 centímetros de la alerta roja meteorológica.

El informe también concluye que las crecidas del río Paraguay en los últimos meses han mostrado valores muy altos desde Concepción hasta Pilar como consecuencia de los grandes volúmenes de lluvia en las cuencas media y baja.

El temporal de inundaciones ha afectado a más de 62.000 hogares en distintos puntos del país durante los últimos meses, de los cuales cerca de 14.000 corresponden a Asunción, donde las familias se han visto obligadas a desplazarse a refugios en plazas y parques.

En la localidad de Pilar, en el departamento de Ñeembucú, junto a la frontera con Argentina, el agua llegó a anegar el 90 % del municipio, lo que obligó a establecer un plan de emergencia para asistir a los afectados. La zona del Chaco paraguayo es otro de los territorios más afectados por la crecida del río que ha bloqueado en los últimos meses las principales rutas terrestres para acceder a una zona donde conviven varias comunidades indígenas.

La Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) anunció esta semana un nuevo dispositivo de emergencia para hacer llegar kits de víveres a cerca de 20.000 familias del Chaco que todavía necesitan asistencia humanitaria.

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