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Hija de desaparecidos: Recuperan a la nieta N° 126

Sus padres biológicos, Edgardo Garnier y Violeta Ortolani, la hubiesen llamado “Vanesa”. Estuvo en la sede de Abuelas de Plaza de Mayo con familiares biológicos y la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto.

“Estoy feliz. Estoy plena. No solamente es una ficha, se armó todo el rompecabezas, con una familia más grande y hermosa. Se me completó la vida”. Así se presentó hoy en sociedad Adriana, la nieta recuperada número 126, durante una conferencia de prensa en la sede de Abuelas de Plaza de Mayo. Adriana o “Vanesa”, como hubiese sido llamada por sus padres biológicos, es hija de Edgardo Garnier y de Violeta Ortolani, militantes de Montoneros desaparecidos en el marco de la última dictadura militar.

“Tengo una familia hermosa. Tengo una abuela, no lo puedo creer, con 40 años tengo una abuela y ayer pude hablar con ella. ¡Ya la quiero! Es una genia, ya la quiero. Se nota que es hermosa por fuera y por dentro. “, señaló la joven en la rueda de prensa, entre lágrimas de emoción. “Esta vez, no pudieron. El amor es más fuerte que el odio. Siempre”, agregó.

La abuela de la nieta recuperada, Blanca Díaz de Garnier, es una de las primeras integrantes de la asociación que preside Estela de Carlotto. La chica sabía que era adoptada y se presentó de forma espontánea para realizarse los estudios de ADN para cotejar la muestra con el Banco Nacional de Datos Genéticos.

Hasta cuando le confesaron la adopción, la nieta recuperada no tenía dudas sobre su identidad. Su partida de nacimiento había sido elaborada por Juana Franicevich, quien ya había fraguado los certificados de otros tres nietos restituidos recientemente.

Tras conocer la verdad en el Banco Nacional de Datos Genéticos, Adriana recibió “la noticia con enorme felicidad e inmediatamente concurrió a Abuelas para encontrarse con su familia y compañeros de militancia de sus padres, con quien ya pudo intercambiar algunas anécdotas y abrazos”, contó Estela de Carlotto.

Los padres biológicos

Violeta y Edgardo compartían su militancia en la organización Montoneros. Se casaron el 7 de agosto de 1976 en una sencilla ceremonia religiosa realizada en Bolívar. Ella estaba embarazada de tres meses y pensaban llamar Marcos, Enrique o Vanesa al bebé que esperaban ver nacer.

Sin embargo, los jóvenes no pudieron disfrutar de su hija. Violeta fue secuestrada el 14 de diciembre de 1976 en el Barrio La Granja, de La Plata. El embarazo ya tenía ocho meses y se supone que la nieta que ayer apareció nació en cautiverio durante enero de 1977. Edgardo buscó por “cielo y tierra” a su esposa, pero el 8 de febrero de 1977 también fue secuestrado en la ciudad de La Plata.

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