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La humilde historia de vida del paraguayo Miguel Almirón

«A los 18 años ya era profesional del fútbol pero todavía compartía la cama con mi mamá», relató Miguel Almirón, el chico 10, que hoy luce como una estrella en Estados Unidos. El ex jugador de Lanús, tiene devoción por el «Tata» Martino, su actual entrenador en el Atlanta United, por lo cual no dudó un segundo cuando lo convocó. En esta nota comenta aspectos de su dura infancia.

Quiero contar contigo, Miguel.

—Profe, el simple hecho de que usted me llame ya es un honor. Por supuesto que quiero ir a Atlanta con usted.

Miguel Almirón no tenía mucha información de la MLS, no sabía ubicar la ciudad de Atlanta (Estados Unidos) en el mapa, pero le bastaba con el llamado de Gerardo Martinopara convencerse de querer viajar a suelo norteamericano para probarse en el United.

Siendo una de las figuras del fútbol argentino, el joven se despidió de Lanús a cambio de unos 13 millones de dólares y firmó para el Atlanta United, un club que se formó desde cero con el arribo del Tata, por el que tiene debilidad.

«El Tata es una leyenda. Fue el responsable de llevar a la selección de Paraguay a los cuartos de final del Mundial 2010. Recuerdo que cuando perdimos con España, un amigo dijo ‘¿se imaginan qué bueno si nos entrenase algún día'», recuerda Almirón, quien fue considerado el mejor jugador joven de la MLS este año por las autoridades de la liga.

(Getty Images)

(Getty Images)

El representante se comunicó con él a fines de 2016 y le avisó de la posibilidad de emigrar a Estados Unidos. «Ficharon a un caballero para ser el entrenador», le anticipó Daniel Campos, que tenía avanzadas las negociaciones. Almirón estaba nervioso y ansioso junto a su padre. Asegura que hasta sentía vergüenza por intercambiar palabras con uno de sus ídolos.

Pero antes de los millones, el menudo volante ofensivo atravesó momentos difíciles en su niñez. La perseverencia lo llevó a triunfar. Después de entrenarse en el club Tres de Noviembre, del barrio donde vivía en Asunción, hizo una prueba en Nacional y fue rechazado: «Es demasiado flaco». Frustrado, aquel adolescente que hacía unos años pateaba piedras y pelotas de papel cuando no había un esférico de cuero, fue contenido por su papá y abuelos.

Su tío, simpatizante de River, le recomendó probarse en Cerro Porteño, donde no solo quedó sino que se potenció y subió rápidamente de categorías. Sin embargo, había problemas: «Económicamente fue muy difícil. A veces esperaba entre tres y cuatro meses para cobrar. No podía ayudar a mantener a mi familia con 300 dólares al mes».

Necesitaba un agente y tenía un requisito excluyente para el que quisiera representarlo:ayudarlo a encontrar una nueva casa porque estaba viviendo con su familia compuesta por siete integrantes, en un pequeño departamento alquilado de solo tres habitaciones. Y describe: «Tenía 18 años y jugaba profesionalmente al fútbol en Paraguay. Pero todavía compartía la cama con mi mamá».

(AP)

(AP)

Luego vino su estadía en Lanús. Para él, en Argentina el fútbol «es un arte». Se transformó en estrella de la liga y se consagró en el campeonato 2016 en la final contra San Lorenzo, que fue 4-0 a favor del Granate, con un tanto suyo. «Me sentía en la cima del mundo», confiesa.

El futuro lo depositó en el Atlanta United, donde acaba de finalizar su primera temporada. Almirón tuvo temor de haberse equivocado en tomar la decisión de experimentar en el fútbol estadounidense, pero se fue adaptando y demuestra la humildad del chico de Asunción, que rompía las zapatillas jugando a la pelota y hacía enfadar a su mamá.

No olvida a sus amigos en Paraguay y los mantiene informados minuto a minuto de cada paso que da en Norteamérica, vía WhatsApp. «Me gustaría que pudiesen estar en alguno de nuestros entrenamientos y vieran cómo es el Tata. La manera en la que habla sobre fútbol, cómo organiza los entrenamientos… es increíble verlo en persona. Sigue siendo surrealista para mí, este hombre era mi ídolo y ahora estamos juntos«, reflexiona.

Fuente: The Players Tribune

Infobae

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