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Las motos, otra «epidemia» de la que nadie se ocupa

Varias ciudades del interior padecen el flagelo de las carreras clandestinas. Los fines de semana, y preferentemente en horas de la noche, decenas de jóvenes se convocan en puntos estratégicos de sus pueblos, para organizar los mortales “campeonatos”.

Es una epidemia peor que el dengue, la “marea” sobre dos ruedas. Alrededor de 1.200 jóvenes entre 15 y 40 años mueren en accidentes en los que se ven involucrados las motos, según estadísticas del Hospital del Trauma.

Si no mueren, pueden quedar con graves secuelas físicas que los imposibilitan de trabajar o estudiar. Muchos de ellos, alrededor de 80 por año, quedan en cama, completamente dependientes, constituyendo una grave perjuicio económico para sus familias.

Campaña “antidengue” es más importante

Ingentes partidas presupuestarias son asignadas para la prevención del dengue, cuyo programa preventivo se despliega por “tierra y aire”, con la utilización de helicópteros para inspeccionar las zonas con posibles criaderos.

Recientemente, para la campaña “antidengue” – en el marco de la emergencia sanitaria sancionada por el Parlamento -, se asignó a las entidades rectoras un presupuesto de 18 millones de dólares, con el que según denuncian, están haciendo un “festival” de contrataciones irregulares, a raíz de las 9 muertes y los más de 2 mil casos sospechosos contabilizados hasta hoy.

Cifras espeluznantes que no importan a nadie

Sin embargo, la “epidemia” de biciclos provoca una docena de accidentados por día, más de 500 accidentados internados al mes, y unos 1.200 muertos por año.

Pero el Estado, hasta ahora no se ha molestado en encarar un programa de prevención orientado a evitar que más jóvenes sigan perdiendo la vida montados en estas “máquinas de la muerte”, o lo que es peor, que ser un sostén para su familia, se conviertan en un ser dependiente y que tiene un alto costo de manutención, que generalmente las familias no puede afrontar por ser de escasos recursos.

Carreras mortales

La policía trata de reprimir en parte el terrible fenómeno. Uno de los casos más sonados últimamente es el de la ciudad de Luque, por involucrar a cientos de jóvenes que realizan maniobras peligrosas sobre la autopista Silvio Pettirossi u otras arterias de la ciudad, aunque la citada es la preferida para estos desmanes.

La policía aprehendió a varios jóvenes, por lo general los biciclos en los que se desplazan no tienen chapa ni documentos y los jóvenes tampoco cuentan con sus respectivos documentos de identidad al momento de ser aprehendidos. Según la policía por lo general, estos jóvenes consumen drogas y son motoasaltantes.

Para los municipios de Central, las carreras clandestinas se volvieron un problema difícil de resolver. Desde la Policía Nacional reconocieron estar sobrepasados en la tarea de controlar, ya que se ampliaron las zonas elegidas para realizar dicha actividad ilegal.

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