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Magdalena, “apóstol de esperanza” y reflejo fidelidad

Audiencia general de los miércoles

El papa Francisco dio hoy, frente a más de 15.000 personas en la plaza San Pedro, una catequesis sobre “María Magdalena, apóstol de la esperanza”, a partir del relato del Evangelio de Juan sobre la mujer que va al sepulcro tras la crucifixión de Jesús, pero lo halla vacío.

“Jesús -dijo Francisco- no se adapta al mundo, tolerando que en él perduren la muerte, la tristeza, el odio, la destrucción moral de las personas. Nuestro Dios no es inerte, sino que nuestro Dios, me permito la palabra, es un soñador. Sueña la transformación del mundo y la realizó en el misterio de la resurrección”.

En el trayecto de Magdalena al sepulcro “se refleja la fidelidad de tantas mujeres que son devotas durante años de los caminos de los cementerios, en recuerdo de alguien que ya no está. Los vínculos más auténticos no son quebrados siquiera por la muerte: hay quien sigue queriendo, aunque la persona amada se haya ido para siempre”.

El Evangelio de Juan -observó el Papa- “describe a Magdalena poniendo en evidencia de inmediato que no era mujer de entusiasmos fáciles”. Cuando ve la tumba vacía su primera hipótesis es simple: alguien debe haberse llevado el cuerpo de Jesús.

“Así el primer anuncio que lleva no es el de la resurrección, sino el de un robo de parte de desconocidos, mientras toda Jerusalén dormía. Luego los Evangelios cuentan de un segundo viaje de Magdalena hacia el sepulcro de Jesús: era cabeza dura, fue y volvió, no se convencía”.

María Magdalena se da cuenta de que Jesús resucitó cuando la llama por el nombre, “descubre el acontecimiento más conmocionante de la historia humana cuando finalmente la llaman por el nombre: María”.

“Cada hombre es una historia de amor que Dios escribe sobre esta tierra”, “cada uno de nosotros es una historia de amor de Dios y a cada uno de nosotros Dios lo llama por su propio nombre, nos conoce por el nombre, nos mira, nos espera, tiene paciencia con nosotros”, subrayó Francisco.

A partir de la experiencia de Magdalena, el Papa auspició que “su intercesión nos ayude a vivir también nosotros esta experiencia: en la hora del llanto y el abandono, escuchar a Jesús resucitado que nos llama por el nombre”.

En la audiencia general de hoy estuvieron presentes sobrevivientes y familiares de la tragedia del hotel Rigopiano, que se derrumbó el pasado enero cuando una avalancha cayó sobre esa localidad del centro de Italia.

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