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Pérdidas en cuanto a soja llegarán a USD 1.100 millones, hay preocupación

Este año difícilmente se noten ganancias provenientes de uno de los principales influyentes de nuestra economía. El sector de la producción de agrícola tuvo muchas dificultades este año, tanto de factores locales como el clima, como el internacional con los bajos precios de la soja en los mercados foráneos. Esto lleva a calcular una reducción de al menos 1.100 millones de dólares que dejará de ingresar al país.

En el sector ya la preocupación pasó a desesperación y en algunos casos, resignación. Todos los esfuerzos que se emprendieron para las últimas campañas fueron en vano prácticamente debido a que no podremos exportar la cantidad que ya estábamos acostumbrados. Esto influye seriamente en varios factores y declina la balanza a favor de la moneda norteamericana, que gana fuertemente el terreno contra nuestro debilitado guaraní, haciendo que productos importados aumenten drásticamente de precio.

En cuanto a números, el Banco Central del Paraguay mencionó la caída de casi un cuarto de las exportaciones nacionales, lo que posibilita a un fuerte debilitamiento de la moneda local. No solamente eso, sino también hay que sumar la ya tangible “guerra comercial” entre China y Estados Unidos que devalúa todo aquello que hasta hace dos años, tenía un alto valor en el competitivo mercado internacional.

Esto afecta, no sólo a precios en el presente, sino que también a los planes a mediano y largo plazo en los que se incluyen a los ritmos de crecimiento de la economía nacional, bajando las expectativas a otros niveles que los previstos al inicio de este año.

Encima de esto, nuevamente se cierne el fantasma de los impuestos sobre los ya debilitados productores, quienes además de costear pérdidas, ahora deberán sumar pagos de impuestos. Esto a la larga deja menos incentivos y propicia al alejamiento de estos rubros tan importantes para la economía del país.

Los productos del agro paraguayo, sirvieron bastante como colchón para así disminuir el peso que presiona internacionalmente al dólar. De hecho, la producción agraria en sus mejores tiempos, nos hizo despegar a diferencia de países vecinos que, luego de pasar por los mismos síntomas, perdieron competencia internacional.

Económicamente, no estamos para que se atente contra la producción y el trabajo del campo, son momentos duros donde el Estado no debe cometer el error de dispararse una bala al pie, piensan varios productores que lo único que esperan es un buen clima desde ahora y que los precios vuelvan a subir para al menos empatar los costos de producción y distribución de sus correspondientes producciones.

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