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El Principito traducido para indígenas de Amazonia

Trabajo demandó años de investigación en comunidades

Después de años de trabajo de campo en la Amazonia fue concluida la traducción de “El Principito” a la lengua tupí, la que hablaban los pueblos originarios antes del arribo de los conquistadores portugueses en el siglo XVI.

El traductor y filólogo Rodrigo Godinho Trevisan declaró que no sólo fue necesario llevar la obra de una lengua a otra, sino que también hubo que trasladarla de “una cultura a otra”.

El clásico de Antoine Saint-Exupéry fue traducido al nheengatu, una lengua derivada del tronco tupí, que es enseñada en las escuelas primarias públicas de la región del Río Negro, en el oeste de la Amazonia, y a donde es muy difícil llegar por vía terrestre.

Pero en las escuelas públicas, explicó Godinho Trevisan, el tupí se dicta como “una lengua extranjera, o segunda lengua” después del portugués.

Y la realidad de los pueblos originarios brasileños es distinta, ya que en las aldeas tanto la lengua tupí y como la derivada nheengatu “es la primera que conocen los niños, que la aprenden como lengua materna”.

Por eso el “desafío” del traductor fue contar “El Principito” a partir de las costumbres y la experiencia particular de los chicos amazónicos, que está marcada por la relación directa con la naturaleza. Uno de los primeros retos fue cómo trasladar una historia escrita, tal como es la obra de Sant-Exupery, a un universo donde lo que prevalece es la cultura oral y hay pocos textos escritos.

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