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De pronto, llegó a su propio velorio!

Una insólita situación se vivió ayer domingo por la madrugada, cuando un joven – dado por muerto – llegó repentinamente a su domicilio, donde se estaba llevando a cabo su propio velorio.

La situación se presentó luego de que fuera encontrado un cuerpo semicalcinado e irreconocible, y que fuera confundido con el joven Juan Ramón Alfonso Penayo (20), por lo que el cuerpo depositado en la morgue, fue retirado por sus acongojados familiares para darle cristiana sepultura.

El cuerpo de un infortunado hombre había sido encontrado, con evidentes huellas de tortura, heridas cortantes e incinerado de la cintura para arriba, en un camino vecinal de la Colonia Santa Clara, de la ciudad de pedro Juan Caballero.

El estado en que fue encontrado, sumado a que no tenía documentación alguna, hicieron con que el cuerpo fuera a parar primero a la morgue del hospital regional y de ahí derivado a la filial local de la Universidad Central del Paraguay donde quedó depositado como NN para posteriores prácticas de los estudiantes de la cátedra de medicina.

Desaparecido desde el jueves

La acongojada familia explicó que el joven había sido víctima del robo de su motocicleta y que el jueves de tarde había llegado un amigo diciéndole que sabía dónde estaba su moto, y se fueron juntos con la intención de inspeccionar el lugar para después accionar con la policía y recuperarla.

Desde aquel momento no se tuvo más noticias suyas, y tras la aparición del cuerpo calcinado comenzaron a tener el mal presentimiento de que podría tratarse de él.

Horas después – ya angustiados – la madre y otros familiares del desaparecido fueron llegando hasta la morgue de la UCP donde, por un supuesto anillo, su calzado, y una pretendida cicatriz en una de sus piernas aseguraron con desgarradores llantos y lamentos que era Juan Ramón, y tras los trámites correspondientes, se llevaron el cadáver achicharrado para su velorio y posterior entierro.

Aparece el “muerto”

Sin embargo, ayer domingo, a eso de las cinco de la mañana, familiares y vecinos, presentes en el velorio quedaron espantados, cuando de repente el presunto finado fue entrando por la puerta de la vivienda, sonriente como si nada y dando buen día para todos.

De ahí en más la tristeza dio paso a la alegría y quienes estaban en el lugar se olvidaron del encajonado y se confundieron en abrazos de bienvenida con el recién llegado.

Ante la situación la familia de Juan Alfonso, comunicó el insólito desenlace al Ministerio Público y poco después el desconocido difunto fue desalojado del velorio y llevado de nuevo en un vehículo fúnebre hasta la morgue universitaria, sin que de nuevo nadie sepa quién es ni de dónde vino.

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