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Sin bases fuertes sobre crisis en Venezuela, finaliza Cumbre de las Américas

La Cumbre de las Américas terminó en Lima con un consenso unánime para luchar contra la corrupción y solo con un acuerdo parcial sobre Venezuela, alcanzado por fuera de la declaración final, en una crisis que se convirtió en el eje central del deslucido encuentro.

La mitad de los presentes en la capital peruana sí exigieron al gobierno chavista unas elecciones con las garantías necesarias para un proceso libre, justo, transparente y democrático, sin presos políticos y participación de todos los actores políticos. Los 16 países, conformados por el Grupo de Lima más Bahamas y Estados Unidos, que se sumó por primera vez a una de sus conclusiones, descalificaron una vez más los comicios convocados para el 20 de mayo, que carecerán de legitimidad y credibilidad.

El presidente peruano, Martín Vizcarra, cuya diplomacia buscó sumar nuevos adeptos a la lucha por la democracia en Venezuela, reconoció ante los medios que no es fácil encontrar una solución. Todos sabemos cuál es el problema, pero es difícil encontrar una solución. Sobre todo cuando una sanción puede afectar al pueblo. En Venezuela se están alterando todos los principios democráticos, subrayó el sucesor de Pedro Pablo Kuczynski, uno de los principales impulsores del Grupo de Lima.

Los países que suscribieron el comunicado final fueron Perú, la Argentina, Colombia, Chile, Brasil, Canadá, Costa Rica, Paraguay, Panamá, Honduras, Guatemala, México, Guyana y Santa Lucía, que conforman el Grupo de Lima, más Estados Unidos y Bahamas.

Los firmantes exhortaron a la ONU y a la Organización de los Estados Americanos (OEA) a que coordinen de forma inmediata un programa de asistencia humanitaria para aliviar la situación de sufrimiento y escasez que padece el pueblo de Venezuela.

En total fueron siete puntos, entre los cuales también se insistió en el pleno respeto de las facultades constitucionales en materia económica y financiera de la Asamblea Nacional venezolana, dominada por la oposición. El gobierno de Nicolás Maduro se apoya en la ilegal Asamblea Nacional Constituyente para aprobar sus planes políticos y económicos.

El gobierno bolivariano no asistió a la VIII Cumbre de las Américas, pero Venezuela sí estuvo por todos lados hasta convertirse en el epicentro del cónclave, que terminó ayer. Fue un encuentro continental con sabor agridulce, porque los avances anticorrupción contenidos en la Declaración de Lima fueron mitigados por el peso de las ausencias (Donald Trump, Nicolás Maduro y Raúl Castro) y por el impacto del bombardeo en Siria. Como si el continente sintiera una vez más que los ojos del mundo desviaban su mirada hacia otras partes del planeta.

Nos sentimos muy satisfechos, resumió Vizcarra. Superamos el ámbito declarativo para pasar a la acción, para en el futuro rendir cuentas a los ciudadanos, añadió, luego de refrendar la tolerancia cero contra la corrupción.

Una plena unanimidad que no se alcanzó, como era de esperar, respecto al principal problema que hoy sufre el continente. La voz cantante la llevó el presidente de Colombia, el país que más está sufriendo la fuga de los venezolanos. Seremos implacables con el régimen represor, afirmó Juan Manuel Santos. Es un régimen que quiere perpetuarse con unas elecciones que debemos desconocer todos los aquí presentes, elecciones diseñadas para maquillar a un dictador, añadió.

Fueron palabras muy duras respaldadas por otros presidentes, como el chileno Sebastián Piñera, que resumió el sentir de este grupo de países: Venezuela es un problema de todos, allí no hay democracia ni respeto a los derechos humanos.

Es completamente inaceptable, añadió el primer ministro canadiense, Justin Trudeau.

El vicepresidente norteamericano, Mike Pence, fue el encargado de cerrar las intervenciones de la sesión plenaria con un alegato para justificar el bombardeo en Siria y con una declaración de culpabilidad contra Maduro, responsable del sufrimiento del pueblo venezolano. Trump cree que es hora de hacer más. Agradezco a todos los países por repudiar lo que sucede en Venezuela. Estados Unidos no se quedará mirando cómo Venezuela se derrumba, sentenció el enviado de Washington.

Las reacciones desde Caracas llegaron al instante. Pretendieron excluirme de la cumbre y lo que hicieron fue fracasar. Me siento un presidente del pueblo, curtido en tantas batallas libradas junto a ustedes, dijo Maduro ante simpatizantes con relación a la Cumbre que finalizó.

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