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Paraguay expresa sus condolencias por policías fallecidos en Colombia

El Gobierno paraguayo, a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, expresó su profundo pesar ante el atentado con explosivos en una comisaría de Policía de Barranquilla (Colombia) y trasladó sus condolencias a los familiares de las víctimas, según un comunicado difundido por esa cartera de Estado.

En parte del escueto comunicado de la Cancillería Nacional, se lee que el Gobierno del Paraguay expresa su pesar ante este ataque y transmite sus condolencias a los familiares de las víctimas fatales, deseos de pronta recuperación a los heridos, así como su solidaridad con el pueblo y Gobierno de Colombia, y en particular con la Policía Nacional de ese país.

En un principio no se manejaba quien estaría detrás de este atentado pero luego, comunicado mediante, el grupo guerrillero autodenominado Ejército de Liberación Nacional (ELN), se atribuyó la autoría del atentado que dejó al menos siete muertos y 49 heridos en una comisaría de Barranquilla.

Posteriormente al menos dos ataques se produjeron en comisarías del norte de Colombia donde también se reportaron siete heridos, cinco policías y dos civiles, según informó la fuerza del orden colombiana.

El Gobierno del presidente Juan Manuel Santos y el ELN iniciaron el año pasado conversaciones de paz en Quito, pero este diálogo está suspendido desde el pasado 10 de enero a raíz de una oleada terrorista de esa guerrilla tras finalizar un alto el fuego bilateral que estuvo vigente durante cien días.

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Colombia frena diálogo con ELN por nuevos ataques de la guerrilla

Santos ordena el regreso del jefe del equipo de negociadores reunidos en Quito “para evaluar el futuro del proceso”

El Gobierno colombiano paralizó este miércoles el diálogo con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) después de que esta organización volviera a cometer atentados al finalizar una tregua de 101 días. Los negociadores del Ejecutivo de Juan Manuel Santos y del grupo insurgente estaban reunidos en Quito (Ecuador) para renegociar ese acuerdo. El presidente ordenó al responsable de las conversaciones, Gustavo Bell, volver a Bogotá “para evaluar el futuro del proceso”.

Horas después de acabar el cese al fuego, pactado en septiembre días antes de la visita del Papa, los guerrilleros cometieron al menos cuatro ataques en el Este del país contra oleoductos y militares. El mandatario condenó en una intervención televisada estas acciones “contra la población civil, las Fuerzas Armadas y la infraestructura” y lanzó una advertencia a la guerrilla.

“El Gobierno nacional”, aseguró Santos, “estuvo siempre dispuesto a prorrogar el cese al fuego con esa organización y negociar uno nuevo”. “Así se lo hicimos saber desde hace varias semanas y lo reiteramos en los últimos días, para responder afirmativamente ante la solicitud de la conferencia episcopal, las Naciones Unidas, los países amigos y centenares de organizaciones de la sociedad civil. Inexplicablemente el ELN no solo se negó, sino que reanudó sus ataques terroristas esta madrugada, justo el día en que se debía iniciar el nuevo ciclo de negociaciones”, denunció el presidente, que ordenó al equipo encargado del diálogo regresar de Ecuador. Con todo, el Ejecutivo aclaró que esta decisión no supone una suspensión del proceso de diálogo.

Las modificaciones en la Justicia Especial para la Paz, el mecanismo que juzgará a los actores armados involucrados en medio siglo de guerra, y la Reforma Rural, que tendrá que cambiar el campo colombiano, han sido dos de los reclamos de los países miembros de la ONU. Instan a todas las partes a que se aprueben con celeridad estas leyes para que el proceso avance.

Santos, que firmó la paz con las FARC, aseguró también que ya había dispuesto a las Fuerzas Armadas con el objetivo de actuar “con contundencia para responder a esta agresión y proteger la vida y honra de los colombianos, como es su deber constitucional”. “Mi compromiso con la paz ha sido y será indeclinable. Pero a la paz se llega con voluntad y hechos concretos de paz. No solo con palabras”, zanjó el presidente.

El ELN, mientras tanto, se escudó en que “los incidentes sucedidos en el oriente colombiano ocurren en medio de la compleja situación de conflicto que sufre el país” y dijo que “no debe alterarse el curso de las conversaciones para lograr una salida política del conflicto”. Pablo Beltrán, a la cabeza de las negociaciones por parte de la insurgencia, planteó el martes nuevas exigencias al Estado y avisó de que el alto el fuego estaba a punto de acabarse. Estos ataques terroristas reflejan lo que ocurre en la estructura del ELN, una organización de alrededor de 2.000 combatientes formada por frentes que actúan sin control incluso en medio de una mesa de diálogo con el Gobierno.

El momento más crítico

Las conversaciones con el ELN afrontan así su momento más crítico. La delegación gubernamental en la negociación, establecida en Quito en febrero de 2017 y que de momento apenas ha logrado avances, manifestó que “los hechos mencionados desconocen la disposición del Gobierno, vuelven a afectar gravemente a la población y desatienden el clamor de la sociedad civil, líderes políticos, de derechos humanos, la Iglesia, países amigos y las Naciones Unidas”. “Estas acciones no son sólo un atentado al oleoducto, son una afrenta directa a las comunidades”, continuó el equipo de negociadores en su texto.

Así las cosas, las autoridades analizan lo ocurrido “y sus implicaciones para el futuro de la mesa de diálogo”. “Buscaremos privilegiar el bienestar de los colombianos y precisar el mejor camino para avanzar en dirección correcta hacia la paz. El jefe de la delegación de Gobierno acudirá al llamado del señor presidente de la República a consultas para definir la posición del Estado colombiano frente a este momento”. Aun así, la violencia descontrolada de esta guerrilla, la más activa en Colombia tras la desmovilización de las FARC, ralentiza ahora el proceso de paz.

EL PAIS, España

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Gobierno colombiano y el ELN cesan brevemente hostilidades para negociaciones

Después de medio siglo de feroz enfrentamiento, la guerrilla del ELN y las fuerzas armadas iniciaron a partir de primera hora de este domingo un inédito alto al fuego en Colombia. La tregua, que en principio se extenderá hasta el 9 de enero, supone el mayor avance en las negociaciones de paz que desde febrero llevan a cabo el gobierno y el ELN en Quito, para terminar de cerrar el conflicto más prolongado de América.

A partir de este momento, y como lo dijo nuestro Comandante Nicolás Rodríguez, el ELN cumplirá el cese al fuego bilateral de manera plena, dijo la delegación de paz del grupo insurgente en su cuenta de Twitter. Es la primera vez que el Ejército de Liberación Nacional (ELN) acepta suspender sus operaciones de forma temporal y recíproca desde que se levantó en armas en 1964.

De su lado, las fuerzas armadas ya habían recibido la instrucción del presidente Juan Manuel Santos de interrumpir sus operaciones. La tregua viene precedida de una semana de ataques contra la fuerza pública y uno de los principales oleoductos del país, que dejan un militar muerto y derrames de crudo en varios ríos de los departamentos de Norte de Santander y Arauca, fronterizos con Venezuela.

El sábado los rebeldes también sufrieron un duro golpe al perder a uno de sus líderes en el noreste del país, conocido como “Carro Loco”, en una operación de comandos especiales, dijo el mando castrense en un comunicado.

Entretanto, tres policías murieron en una emboscada y uno de los presuntos agresores fue abatido en el municipio de Miranda (suroeste). En principio la policía atribuyó el ataque a guerrilleros disidentes de las FARC, aunque en la zona también opera el ELN.

Aun así, Santos confía en que el alto al fuego sea el primer paso para lograr la paz con este último grupo, tras lograr el desarme de las FARC, la que fuera la guerrilla más antigua y poderosa del continente.

El alto al fuego con el ELN, que nació bajo el influjo de la Revolución cubana y de raíces cristianas, va más allá del terreno militar. Con unos 1.500 combatientes, según cifras oficiales, la organización se comprometió a detener los ataques petroleros, la toma de rehenes, el reclutamiento de menores de 15 años y la siembra de artefactos explosivos.

Desde enero han muerto o resultado heridos 47 efectivos de la fuerza pública a manos de los rebeldes, según el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas. El gobierno, por su parte, deberá mejorar las condiciones carcelarias de unos 450 guerrilleros y fortalecer la protección a líderes sociales y de derechos humanos, blanco de ataques que dejan 190 muertos desde enero de 2016, según la Defensoría del Pueblo.

También el ELN aceptó analizar la liberación de los secuestrados que ya tienen en su poder, según el jefe negociador del gobierno, Juan Camilo Restrepo. Un mecanismo conformado por la ONU, el gobierno, los rebeldes y la Iglesia católica verificará la tregua sobre el terreno.

Naciones Unidas desplegará observadores en los 33 municipios con mayor presencia del ELN, mientras la Iglesia acompañará al mecanismo desde 20 diócesis. El componente internacional será el encargado de facilitar el entendimiento entre las partes ante eventuales violaciones del cese al fuego.

Criticado por sectores conservadores por sus supuestas concesiones a la rebelión armada, el gobierno de Santos quiere sellar un acuerdo con el ELN que conduzca a una paz completa. Santos, que dejará el poder en agosto de 2018, ya sacó adelante un pacto que permitió el desarme de 7.000 combatientes y la transformación en partido político de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia).

Los enfrentamientos que además de las guerrillas han involucrado a paramilitares, narcotraficantes y agentes estatales han provocado al menos 7,5 millones de víctimas, entre muertos, desparecidos y desplazados.

El ELN sostuvo diálogos preliminares de paz con todos los presidentes desde 1990, pero la de Quito es su primera negociación formal. Su máximo órgano de decisión es el Comando Central (COCE) conformado por cinco miembros y que lidera Rodríguez.Algunos observadores apuntan que el cese al fuego iniciado este domingo podría ser más frágil que el que en su momento rigió con las FARC.Mientras que esta última guerrilla actuó siempre como una organización muy vertical, el ELN tiene una estructura federada.Pero aun cuando los frentes pueden tomar decisiones militares autónomas, el cese al fuego es una decisión política del COCE, matiza el politólogo Víctor De Currea-Lugo, experto en la guerrilla guevarista. El ELN hoy por hoy está unido, todas las estructuras van a hacer caso, expresó.

El gobierno y su contraparte abrirán en medio del cese al fuego el cuarto ciclo de conversaciones en Quito el 23 de octubre.

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Vocero de la FTC admite que el EPP es peligro para la región

El autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), es un peligro para toda la región y hay sospechas de que podría tener simpatizantes en localidades fronterizas con Argentina, dijo el teniente coronel Víctor Urdapilleta, vocero militar. El uniformado, portavoz de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), cuerpo militar y policial creado para combatir al EPP, dijo también que los vínculos de la organización con el narcotráfico no están probados, pero que es sospechoso que compartan el mismo territorio.

El grupo criminal es un peligro para toda la región, pues, así como el narcotráfico, el terrorismo es un delito transnacional, que traspasa las fronteras, y hay sospechas de que Argentina es un punto clave para el autodenominado EPP, señaló, antes de explicar por qué.

Por la permeabilidad de nuestras propias fronteras, y porque podrían haber ya instalados en ciertas localidades fronterizas, simpatizantes de estos grupos, prosiguió, sin dar más detalles. El teniente coronel pareció insinuar que las principales sospechas de potenciales simpatizantes de estos grupos recaen sobre ex combatientes de las FARC, la gran guerrilla de Colombia que acaba de deponer las armas después de décadas de conflicto.

En 2009, la Fiscalía General de Paraguay afirmó poseer indicios de que el EPP tenía nexos con las FARC, pero hasta ahora no se han presentado pruebas.

Otro grupo guerrillero colombiano, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) sigue activo, y también hay disidentes de las FARC que no han abandonado la lucha. ¿Cuántos colombianos ingresaron a la Argentina en los últimos dos o tres años? ¿Se sabe dónde están?, inquirió Urdapilleta.

Las FARC se han desmovilizado, es afirmativo, pero no todos. Algunos han migrado al ELN o han preferido buscar nuevas oportunidades de lucha, agregó, pareciendo aludir al EPP.

En cuanto a posibles nexos con el narcotráfico, el teniente coronel dijo que aunque no está confirmado, no debería descartarse. Son supuestos, no hay indicios contundentes, pero llama la atención que comparten el mismo espacio geográfico, dijo.

Sabemos que el narcotráfico financia otro tipo de hechos delictivos en la zona, finalizó el uniformado.

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