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Videojuegos: ¿pueden volver más violentos a niños y adolescentes?

La adicción a internet y a los videojuegos se ha convertido en una de las principales problemáticas que ya está instalada en nuestro país, realidad que se vuelve alarmante, atendiendo a que los principales afectados son los niños y adolescentes. 

En la actualidad, los niños y adolescentes son “los protagonistas” de ingresar al mundo de la tecnología desde muy temprana edad, según manifestó a nuestro diario la psicóloga, licenciada Marta Trinidad.

Cada vez son más los padres que acuden a las consultas de psicología en busca de una solución para el comportamiento de sus hijos que viven atados a la tecnología. Diversos estudios científicos avalan la idea de que la exposición a la violencia que generan algunos juegos virtuales influye de manera negativa en la vida real de un niño.

La profesional comentó que la pregunta más frecuente es: ¿Cómo impacta en su cerebro estar horas delante de una pantalla matando monstruos o mirando vídeos en youtube?.

Explicó que puede afectar de manera positiva o negativa, dependiendo del tipo de juego, la clasificación por edad, la cantidad de tiempo que pasa frente a una computadora o del play, por sobre todo el acompañamiento que tienen los padres o tutores y las circunstancias en la que vive, “no se le puede culpar a un juego por el comportamiento del niño, manifestó.

“Si el niño tiene una vida equilibrada puede ser recreativo y educativo, pero si no tiene límites de tiempo ni está controlado por un adulto, puede tener consecuencias negativas”, aseveró la licenciada.

Ambos factores (videojuegos-internet), podrían ser considerados como los nuevos vicios a lo que están expuestos la mayoría de nuestros niños, debido a que a sabiendas de los problemas que a la larga podrían ocasionar, para los padres se vuelve prácticamente imposible evitar el acceso a los mismos, ya que a la vez forman parte del avance de la tecnología e influye de cierta manera en la formación de los hijos si son utilizados de la manera adecuada.

Principales recomendaciones

Lo importante, por sobre todas las cosas, para evitar que el mal uso del internet y los videojuegos se conviertan posteriormente en una adicción, es que la familia promocione momentos de diálogos, tanto preventivo como cuando se empiezan a notar cosas llamativas.

Es necesario que los adultos propongan nuevas actividades que hagan que estos nuevos vicios ya no sean la parte primordial de sus vidas, sino que se vuelvan una más a realizar después de cumplir con sus demás deberes.

Trinidad sugiere a los padres, una exclusiva responsabilidad, poner límites a lo que ven o juegan los niños ya que ellos dependen del cuidado de los adultos y no saben que juegos o vídeos podrían tener en consecuencias negativas en sus vidas.

También es importante que los padres o tutores ayuden a sus niños a desarrollar buenos hábitos saludables, rutinas deportivas, de lecturas y otros aparte de las redes sociales, teléfonos y computadoras. Sobre todo generar un ambiente seguro y de contención para los hijos, acompañando cada etapa en su desarrollo, finalizó la profesional.

En la actualidad, los videojuegos más vendidos a nivel mundial tienen que ver con la violencia son:

  • Mortal Kombat X
  • Grand Theft Auto V para PC – GTA

 

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Cosecha bajo 45° porque ama la chacra

Dicen que la agricultura es el arte de saber esperar y soportar. Resistir los efectos de las sequías y de las lluvias inoportunas, las heladas y los granizos y los precios bajos con los que a veces el mercado castiga. No es toda la exigencia, sino como Lilian Carolina Musso se debe sobrellevar 45 grados en plena chacra a la hora de juntar el grano y, de inmediato, sembrar la semilla.

Lilian, radicada en Yhú, departamento de Caaguazú, es hija de agricultores y como tal capea toda exigencia en el campo, como los rayos del sol en la chacra que no son iguales a las de una paradisiaca playa caribeña.

Esta mujer es una de las tantas que acepta los rigores del trabajo agrícola, encara las necesidades del momento con la solvencia de la campesina que sabe que la agricultura es como toro mañero al que hay que saber manejar. Por eso, en estos días anduvo al mando de la cosechadora, de la sembradora y hasta del camión dependiendo de las necesidades.

Otras veces, como ayer y que se aprecian en las fotos, ayuda en las parcelas de otros vecinos, como en la de don Framinio. Otras veces, sabiendo de su guapeza, acompaña a los técnicos provenientes de organizaciones técnicas y científicas porque ella es así, dinámica, con pura iniciativa, de aguante.

Los termómetros marcaban más de 42 grados en las chacras de Bella Vista, Yhú, Caaguazú, y la sensación térmica superaba los 45 grados de este implacable verano paraguayo. El campo se llenaba del rugir de los motores diesel y la atmósfera, del polvo producido por las hojas y vainas trituras en las entrañas de la máquina recolectora.  Lilian esperó  cuatro meses para cosechar el grano porque, como dicen los abuelos, la agricultura es el arte de esperar y soportar.

“Es apasionante”, responde a El País, al ser consultada sobre el trabajo agrícola.“Demasiado da gusto cuando llega el tiempo de cosechar. Bueno, este año, no tanto porque mermó mucho la producción por la sequía”.

-¿Y ahora, qué?

-Nada, los cultivos tardíos de la soja son la esperanza. Lilian, que también es abogada, no trabaja sola en la chacra. “Siempre somos de ocho a diez compañeros los que estamos en la faena de cosechar”, explica, sin importar que el calor pegue hasta con perversidad y violencia. Son 45 grados centígrados de sensación en la piel, tostada y sudorosa de esta mujer, que, a pesar de los pesares, se declara enamorada de las labores agrícolas, y que en el departamento de Caaguazú es conocida por su apego al trabajo rural.

El trabajo diario bajo la extrema exigencia tiene su premio, reveló, el de disfrutar de una represa cercana que tiene unas 15 hectáreas, rodeada de pura naturaleza que, según ella,  es mejor que cualquier playa del Caribe. Allí toma fresco con los suyos al final de cada jornada.

Cicerón decía que la agricultura es la profesión propia del sabio, la más adecuada al hombre sencillo y la ocupación digna para todo hombre libre. Quizás Lilian objete parcialmente al romano Marco Tulio Cicerón y agregue que la agricultura es la ocupación de toda mujer libre. Es que esta paraguaya no solo declama sino lo demuestra todos los días que la agricultura es también la ocupación de miles de mujeres, así como la de aquellas que en retaguardia producían el alimento y el algodón necesarios mientras los hombres guerreaban en los cañadones del Chaco.

Guapa como es, sabe que en la chacra no hay feriado, no hay descanso así esté caliente como horno, o los mosquitos ataquen por aluviones, que hay que cosechar. Y en medio de los rigores, Lilian se siente complacida con la tarea porque es consciente de que no recolecta solo el grano de soja como legítima compensación a su tarea  sino que está creando esperanza y alimentos para el semejante, así sea un extraño que viva al otro lado de los mares. Es más. Ella también se apasiona al ver transformada la tierra en la soja, en el maíz o el trigo. Vive la vida de la chacra, así el cielo se alborote con más de 45 grados y el aire se llene de agostados rastrojos.

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Caminaron más de dos leguas para plantar 1.200 arbolitos

El nuevo pueblo genera el buen ejemplo, el de la esperanza. El ejemplo de unos cientos de sus pobladores de sembrar todos los años su árbol sin que por eso exijan un pago porque la gran recompensa vendrá después en forma de aire limpio y fresco. En Nueva Esperanza, departamento de Canindeyú, por décima vez consecutiva, desde una empresa privada se movilizan para recuperar sus bosques, plantando de a uno, plantín por plantín, en los alrededores de la ciudad.

El domingo último, la empresa creada por varios agricultores de aquella ciudad de Canindeyú y denominada “Grupo Apane SA”, realizó su “Décima caminata ecológica”. Se trata, explicó a este diario el agricultor Eno Michels, de la décima caminata hasta determinado lugar para plantar árboles., especialmente de especies nativas.

Fueron entre 130 a 150 personas los que marcharon 12 kilómetros desde el centro de la ciudad hasta una isla donde nace un arroyo, hacia el sur de Nueva Esperanza, donde plantaron 1.200 plantines donados por la Binacional Itaipú lado paraguayo a pedido de la municipalidad local. “La propiedad elegida para la reforestación es la mía. La tercera y esta décima edición se dedicaron a reforestar el entorno de una naciente importante que alimenta el arroyo llamado Corentao, afluente del río Itambey”, agregó Michels.  El lugar se llama Caranda´y donde quedaba un bosque raleado pero que aún así protege a algunos animales silvestres como carpinchos, ciertos felinos, tatúes, etc. El predio reforestado tiene unas dos hectáreas y media.

La llamada “caminata ecológica” es un emprendimiento nacido y sostenido por la referida empresa de agricultores de la zona como una forma de cuidar la naturaleza del lugar. Hasta el presente año ya fueron plantados 20.000 árboles muchos de los cuales ya están grandes.

“La tierra es nuestro gran capital, debemos cuidarla y así lo hacemos no solo plantando árboles sino desarrollando nuestras tareas en las chacras con el cuidado con que la ciencia enseña. De esta misma tierra se habrán de obtener las cosechas presentes y futuras de modo que cuidarla es prioridad”, dijo el agricultor mientras acompañaba desde su camioneta a los caminantes.

Jóvenes, niños, señores y señoras, luciendo remeras blancas con inscripciones y figuras alusivas, peregrinaron  hasta el lugar escogido para la reforestación. Fueron 12 kilómetros, la distancia del kilómetro cero, sería como ir desde la Autopista Silvio Pettirossi y General Aquino, en la entrada de Luque, hasta San Lorenzo o; casi dos vueltas y media en el Parque Ñu Guazú.

La caminata, que debía realizarse siete días antes pero postergada por el mal tiempo, convocó en un surtidor de la ciudad a los convidados desde las seis de la mañana del último domingo. Bien vale, escuchamos comentar a algunos caminantes, sacrificar una vez al año el descanso dominical a favor de la naturaleza.

Que el ejemplo cunda, que todos los pueblos, compañías y ciudades tengan su “caminata ecológica” y que Paraguay vuelva a contar con sus bosques hechas a mano de sus habitantes. Que las administraciones comunales de toda la república haga igual que la de Nueva Esperanza, gestionando lo necesario para cumplir exitosamente con el cometido. Que las entidades binacionales de Itaipú y Yacyretá agenden la provisión de ciento de miles de plantines al año para que a mediano plazo dejemos de quejarnos porque los bosques acaban.

Plantar árboles una vez al año como realizan por décima vez los ejecutivos y empleados de una empresa privada de Nueva Esperanza debe ser el objetivo de todos los paraguayos. Que todas las empresas hagan lo mismo, con el mismo entusiasmo y finalidad.

Como dato curioso vale añadir la explicación de Michels: El arroyo de la micro cuenca boscosa se llama “Correntao”, nombre en portugués otorgado a una cadena de hierro utilizada para deforestar, abandonada en ese lugar por antiguos explotadores de bosques.

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Mayor fabricante de barcazas del país cumple 40 años

Una empresa, CIE SA, cuya planta industrial se encuentra en Luque, tras 40 años en la industria electromecánica hoy es una de las principales fabricantes de barcazas en toda esta región sudamericana.  Sin embargo, su prestigio no se detiene en esta región sino llegó a todo el continente así como a otros donde presta servicios honrando el nombre de nuestro país. El 10 de octubre próximo cumple cuatro décadas de constante trabajo.

La industria naviera no es nueva en Paraguay. Con Carlos Antonio López se han incorporado al astillero militar varios ingenieros y técnicos ingleses que ayudar a la construcción y mantenimiento de la flota nacional. Recientemente en los astilleros de la Armada fueron reacondicionados a nuevos las históricas cañoneras, “Paraguay” y “Humaitá”, aunque ya no como para entrar en servicio sino para mantenerlas como museo y práctica de los oficiales marinos.

Interesantes testimonios sobre la historia naviera es relatada por testigos paraguayos y extranjeros, como Michell G. Mulhall y Jorge Federico Masterman, ambos ingleses, que en sendos libros afirman que en tiempos de Carlos Antonio López y Francisco Solano López Paraguay era llamada a ser potencia en la fabricación de barcos.

Con Itaipú y Yacyretá, primero y; el acuerdo regional de los países miembros del Mercosur de obtener mejor provecho a los ríos Paraná y Paraguay, después, el Consorcio de Ingeniería Electromecánica (CIE) SA se puso a trabajar de tal manera a convertir a nuestro país en una de las primeras naciones en contar con la flota de barcazas más importante del mundo.

En este sentido, la industria cuya planta se encuentra en Isla Bogado, Luque, empezó a operar  en octubre de 1977 en el sector metalúrgico electromecánico coincidente con la construcción de la hidroeléctrica Itaipú. Las cuatro décadas de la empresa la sorprende en la construcción de remolcadores de tiro y empuje de barcazas, diques secos flotantes y toda pieza requerida para la construcción respectiva,  siendo hoy la primera compañía en certificar un sistema de gestión de la calidad conforme a la norma ISO 9002.

Astilleros Chaco Paraguayo SA, del mismo grupo empresarial, instalado en Villa Hayes, a 32 kilómetros de Asunción sobre la margen derecha del río Paraguay, cuenta con tres diques secos flotantes y es el astillero con mayor capacidad de la región.

Este empeño empresarial al igual que el de otros grupos permite ubicar a Paraguay como el tercer país con mayor flota fluvial del mundo por detrás de Estados Unidos de Norteamérica y China.  Paraguay es el primero en la Hidrovía Paraná Paraguay con 3.000 barcazas.

Antes de las obras de Itaipú no existían en Paraguay industrias metalmecánicas capaces de responder a obras de envergaduras, Brasil y Argentina ya tenían. Con las obras civiles de la usina más grande del mundo un grupo de ocho constructores civiles operando en las obras de Itaipú decidieron aceptar los grandes desafíos de la construcción y formaron CIE para responder a la demanda generada por Itaipú. Si los paraguayos no hacían, absorbería toda la obra la industria metalmecánica brasileña.

CIE creció cumpliendo con puntualidad y eficiencia los contratos con Itaipú y Yacyretá a la par de ampliar su planta en Luque como capacitando a su personal obrero, técnico y profesional.

Notando que la producción granera aumentaba en Paraguay y Brasil y percibiendo la necesidad de contar con transportes que aseguren el tráfico desde las regiones productoras a los puertos de ultramar, CIE apunta hacia la fabricación de todas las piezas que requieren las barcazas en las que serán transportadas especialmente la soja.

El montaje final de las barcazas se realiza en los Astilleros Chaco Paraguayo, el de mayor capacidad de la región desde el 3 de octubre de 1988, fecha en que botaba la primera barcaza metálica con tapas corredizas y una bodega de 1.000 toneladas de capacidad de carga. Sin embargo, la nave no pudo ser vendida sino un año después por la razonable desconfianza sobre la calidad del transporte ante la falta de trayectoria en dicho ramo. Con el tiempo, sin embargo, las empresas navieras comprobaron su eficiencia por lo que los contratos de construcción empezaron a llegar a CIE y al astillero.

A partir de ahí, los éxitos de la empresa fueron constantes. Chile, Perú, Ecuador, Colombia, Argentina, Brasil son países que conocen de la eficiencia de la referida industria electromecánica paraguaya. Pero también, Suecia, Taiwan, Canadá, Noruega, Ghana, India y Laos.

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Explican el porqué habrá más leche en Paraguay

El mejoramiento genético, las dificultades naturales en la agricultura, la escasez de tierras agrícolas y la profesionalización de los pequeños tamberos del Paraguay, garantizan el aumento de la producción de leche en el presente año, coincidieron en afirmar para “El País”, los protagonistas que están estrechamente vinculados al tema en el sur. Las expectativas apuntan hacia el incremento del 10 % de la disponibilidad de leche.

Don Germán Trubjer es un pequeño productor de ganado lechero criollo y ganado para engorde. Él, dice que el crecimiento de la demanda de leche en el país es un compromiso para todos los productores en el sentido de mejorar la hacienda lo mismo que el manejo tambero. Su establecimiento se encuentra en la colonia Barbero, departamento de San Pedro.

Ante una consulta de El País dijo que cría ganado para engorde y que trabaja con el híbrido brangus entre otros. La leche que produce en el tambo es para el consumo local.

Clovis Mollmann Fritzen es de Naranjito y trabaja en una financiera de María Auxiliadora. Conoce a varios productores de leche de la zona. Él es de la opinión de que cada vez hay más lecheros por las dificultades que son propias de la agricultura. “Algunos son cooperativistas, otros no. La leche es entregada a las cooperativas o a empresas privadas. Todas funcionan bien”, dijo el empleado tras explicar que hasta los 15 años trabajó en la chacra y que su padre también tenía ganado lechero además de trabajar en la chacra.

“Son muchos los tamberos. Hay propietarios de empresas acopiadoras de leche como ‘Lácteos don Aquino’, de Francisco Aquino; Auri Flach, gerente de una empresa pero que también tiene ganado lechero, en fin, es un mundo de productores”, dijo ante una consulta periodística.

Le sorprendimos con nuestra llamada estando en su chacra a bordo de su tractor a Peno Kuffel, de El Tirol, Itapúa, propietario de unas 60 vacas lecheras y un área agrícola donde siembra granos, dijo que entre las razones que permiten el aumento de la producción lechera en el presente año mencionó el mejoramiento genético de la hacienda lechera entre los pequeños tamberos; la explotación láctea no depende tanto de las inestabilidades del clima como es el caso de la agricultura. Añadió que otra causa es la disminución de tierras agrícolas que incitan a los agricultores a dedicarse en sus pequeñas fincas a criar lecheras.

“Podemos agregar la estabilidad que es muy importante. La tranquilidad es un factor que nosotros tenemos en cuenta para aumentar la disponibilidad de leche. Sin embargo, cuando el contrabando de leche desde Argentina arrecia los tamberos sentimos el golpe de manera inmediata y que nos obliga a bajar precios”, dijo.

Kuffel, tras comentar que las cooperativas se involucran mucho más con la explotación tambera, dijo que él trabaja con una empresa acopiadora privada.

A propósito, en el departamento de Itapúa, el referente cooperativo más importante en el rubro lácteo sigue siendo Colonias Unidas que llega a gran parte del mercado nacional con la marca “Los Colonos”.  Tiene diarios proveedores de leche no solo de Itapúa sino también de otros departamentos en localidades distantes a más de cien kilómetros de la planta procesadora.

“La disponibilidad de leche en Paraguay crecerá mucho más”, afirmó con optimismo el médico veterinario con RP 2916, Cristiano Zimmermann, profesional brasileño incorporado a las tareas rurales de Paraguay diez años atrás, primero como parte de la Cooperativa Naranjito, Itapúa, y actualmente al servicio de una empresa privada.

“La lechería dejó de ser una actividad secundaria en las fincas, hoy ella garantiza el ingreso mensual del dinero en la casa del productor. “Los productores están mucho más tecnificados, la genética es parte de la preocupación del tambero lo mismo que la nutrición. El ordeñe manual prácticamente ya no existe. El interés por la lechería es creciente; por tanto, la producción de leche seguirá creciendo en Paraguay. Esto va en serio”, puso de relieve.

Actualmente Paraguay produce más de 2.000.000 de litros de leche por día. Gran parte de la materia prima es destinada a la elaboración de leche en polvo en Campo Nueve (Lactolanda) y en Loma Plata (Trébol), dos polos tamberos manejados por productores descendientes de europeos.

La industrialización de la leche en Paraguay comenzó en 1967 con la habilitación de las plantas conocidas por entonces con los nombres de Estabilizadora Paraguaya de Alimentos (EPA) y San Celestino, inaugurados en el mismo día por el entonces presidente de la República, Stroessner. Ambas funcionaron durante varios años comercializando leche pasteurizada.

Antes, los paraguayos adquirían leche cruda repartida en transportes y vendidos por litro que para controlar los gérmenes contenidos debía ser hervida en el mismo día por parte de los clientes.

Rodrigo Luis Sechi, gerente del sector lácteo de la Cooperativa Naranjito, de Naranjito, Itapúa, también dejo a El País su opinión sobre la producción en aquella zona y, en especial, de los cooperativistas.

Paraguay, dijo, empieza a destacarse en la producción lechera, en los últimos años y especialmente en 2018, producimos una leche de óptima calidad y ahora estamos consiguiendo producir en gran escala.  Muchos son los factores a que se debe esta escalada de la producción, podemos destacar algunos.

“Primeramente, destacó el trabajo que realizan las cooperativas juntamente con sus asociados. En este punto hay que resaltar las inversiones en industrias, capacitaciones, facilidad de crédito, proyectos nacionales de incentivo a la producción lechera, seguridad del pago a los productores, la incansable búsqueda  de la calidad y la excelencia de las líneas lácteas producidas, desde el tambo hasta el consumidor final”.

Puedo destacar también, el trabajo de los órganos de control, hoy en Paraguay existe uno de los más modernos laboratorios de análisis de calidad de leche de la América Latina, contamos con un programa de erradicación de enfermedades como aftosa, brucelosis los cuales se realizan con apoyo del Gobierno Nacional, todo eso, hace con que la leche de Paraguay tenga una óptima calidad y total seguridad, pudiendo incluso ser exportado a otros países.

“Afirmo con total convicción que el rubro leche va a seguir creciendo, tenemos condiciones óptimas de clima, estamos realizando muy buenos trabajos en corrección de suelos y mejoramiento de pasturas, se está mejorando la genética bien como el manejo y sanidad del ganado lechero, pero la más importante ventaja, Paraguay posee personas trabajadoras que hacen el rubro leche cada vez mayor y mejor”, expuso finalmente.

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Agricultores montaron su propia industria

Sus ejecutivos son de subir a sus tractores y cosechadoras y trabajar hasta altas horas de la noche si las condiciones climáticas permiten. Saben que la industria a su cargo les ayuda a ganar más y generar más recursos para todos, incluso para el fisco. Son los colonos de Nueva Esperanza, Canindeyú, donde tienen sus chacras y su planta industrial para procesar sus cosechas y las de otros agricultores.

La Asociación de Productores Agrícolas de Nueva Esperanza (APANE), fue fundado 22 años atrás. Con el transcurrir del tiempo se convirtió en Grupo Apane SA. Produce harina de trigo que con dicha marca, incluso exporta a Brasil. También procesa otros granos. Su presidente es Michel Zorzi.

Este medio se puso en contacto con algunos de sus directivos que, amables, respondieron las preguntas, sin embargo prefieren el anonimato, “así nomás” porque se identifican más con la chacra y los silos “que con las luces de las cámaras”. “Serán bienvenidos siempre, visítennos”, invitaron afablemente.

Nueva Esperanza, distante a unos 400 kilómetros de la capital, tiene a esta industria como una de las principales generadoras de empleos en la ciudad. La población es mayoritariamente de inmigrantes e hijos de estos nacidos allí. La mayoría se dedica a la producción de soja, trigo y maíz.

Apane SA procura involucrarse en todo cuanto haga a la producción agrícola y, sobre todo, al cuidado de la naturaleza que, a propósito, contempla la realización anual de una caminata en la zona para plantar árboles. En octubre próximo realizará su décima jornada plantando 1.200 plantines de especies nativas.

La planta industrial hoy es capaz de almacenar 94.000 toneladas de granos. Como industria se preocupa de apoyar a los productores para la adquisición de insumos y otras necesidades de los productores.

Otra importante industria de Nueva Esperanza es Industria de Alcoholes Sociedad Anonima (IMPASA) que trabaja con productores de caña dulce y maíz.

Grupo Apane SA tiene 17 socios que preocupados por acceder a mejores precios de sus cosechas e insumos se juntaron y el resultado tras más de dos décadas se nota el progreso. Primero se hicieron de un silo con capacidad estática de ocho mil toneladas.

Además construyó su propio molino de trigo, el más moderno de América Latina al momento de construirse, siete años atrás. La harina es vendida en el mercado paraguayo como el brasileño.

El complejo industrial incluye un área de ventas de insumos varios para la agricultura, depósitos de materia prima, harina, etc.

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Proteínas en 50 hectáreas

“Agua, ¿a dónde vas?, río arriba voy buscando una fuente donde descansar”, dice el pasaje de un poema de Federico García Lorca lo que recuerda al agua que brota de una fontana santariteña, como tantas otras, y que terminan por desembocar al Ñacunday y de esta al Paraná hasta descansar en el Atlántico.  Se trata de la fuente que, a su paso, mantiene viva y productiva 50 hectáreas de estanques de producción de peces que son atendidas por la familia Lui, inmigrantes venidos del Brasil.

Alfeu Lui es el propietario de una de las más grandes unidades piscícolas del país, en la colonia Panambi, jurisdicción de Santa Rita, Alto Paraná. Los Lui son ruralistas desde varias generaciones atrás, agricultura, ganadería y piscicultura. Alfeu encaró el desafío de la producción en esa parte esteña de Paraguay con su hermano Alir, ya fallecido.

La piscicultura es posible mediante una naciente a la que aún no bautizaron con nombre alguno (“Yvu Panambí”, qué bien suena), un hontanar enérgico, raudo, emergido de una franja alta de la propiedad, protegido por árboles y arbustos florecidos y visitados por miles de coloridas mariposas.

Alfeu y Alir se jugaron en serio por la piscicultura, por eso, con lo que ganaron en la cosecha de granos, por un lado y; con préstamos de aquí y allá, por el otro, lograron invertir 250.000 dólares para construir la batería de piletas desde hace  unos 20 años.

Hoy la unidad ocupa una suerte de hondonada extensa donde la producción, por abundante que fuera, no pasa de responder sino al mercado vecino, el de Santa Rita, donde, dicho sea de paso, la población es consumidora nata de pescados.  El vivero está rodeado de árboles y más allá están los cultivos de granos.

Cuenta don Alfeu, que faltan personas competentes en nuestro país para ocuparse de la cría de peces. Increíblemente, habiendo una notable adhesión a la pesca, por parte de hombres y mujeres paraguayos, son pocos los que toman como oficio la piscicultura. Por eso don Alfeu contrata a profesionales y operadores de Brasil donde sí muchos conocen el oficio.

La cría de peces en Paraguay, a propósito, comenzó en Paraguay por una orden del entonces presidente de la República, Alfredo Stroessner, aficionado a la pesca,  a su ministro de Agricultura y Ganadería, Hernando Bertoni, para instalar estanques donde haya nacientes de modo que las familias campesinas diversifiquen sus dietas alimentarias. El proyecto arrancó con la cría de tilapias.

En los estanques de la colonia Panambí hay surubíes y dorados de 40 kilos, inclusive, así como se pueden conseguir en otros criadores que, por centenares hay en varias partes del territorio paraguayo.  Se puede decir que es una gran “fábrica” de proteínas.

Entre paréntesis, piscicultura familiar dejó de ser sinónimo de mero consumo en familia del piscicultor y, de tilapias. Los productores dijeron que van por más y hoy mediante la cría en cautiverio se tiene especies que solo se multiplicaban en los ríos.

Las grandes unidades, como la de Santa Rita, atraen a clientes, estudiantes universitarios de Paraguay y Brasil y a turistas en general. Es como para conocer, como para disfrutar del agua fresca que brota vigorosa de la fontana protegida por árboles,  agua viva que empieza su camino largo hacia la batería de estanques, de la que se fuga por los bajos de la propiedad hasta mezclarse con el Ñacunday intenso, “hijo” pródigo del Paraná rugiente y caudaloso.

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Un producto nacional va ganando la confianza de los diabéticos

La ciencia paraguaya actúa en silencio y con tenacidad, sobre todo la farmacéutica, que ya obtuvo provecho para la medicina universal de las distintas especies y variedades de hierbas medicinales paraguayas, como el ka´a he´e (Stevia Rebaudiana Bertoni), que no solo es edulcorante, sí un formidable regulador del azúcar en el organismo humano. El resultado de la investigación se ha convertido en grageas que hoy consumen los pacientes paraguayos con notables resultados.

Los indígenas guaraníes usaban como edulcorante y como medicina reguladora de sangre. Médicos y químicos farmacéuticos paraguayos trabajaron en Asunción durante todo el tiempo requerido hasta llegar a la forma de convertir la stevia en grageas que miles de personas hoy consumen en el país al menos una por día para prever o, tres por día, en la persona que ya es diabética.

Se trata de un interesante suplemento dietético que los médicos endocrinólogos afirman que mantiene a raya los efectos causados por el exceso de azúcar en la corriente sanguínea generada por la irregularidad de la producción de insulina en el páncreas.

La producción paraguaya es conocida en las farmacias con la marca Steviana, elaborada por Laboratorios Catedral, y que al decir de Rogelia Rolandi, gerente de marketing de la empresa Herbal Guaraní S.A., determina el control constante de la glucosa sanguínea. Sabemos, dijo a El País, que hay pacientes de ochenta y más años de edad cuyos médicos le afirman que se encuentran con el azúcar controlado mediante el suministro de tres grageas diarias.

Los frascos de 100 pastillas cuestan 70.000 guaraníes y las de 30 en cajas, 35.000 guaraníes, recordó de paso.

“Sí, estamos en todas las farmacias y la gente nos recibe bien porque los mismos médicos descubren que con este producto paraguayo se registran notables resultados”, expresó en entrevista con este diario.

A los efectos de promover la gragea, que es de color verde musgo y sabe a ka´a he´e, la empresa mantiene contactos con la Fundación Renal del Paraguay con la que organiza eventos de capacitación e información de profesionales y pacientes.

El consumo del ka´a he´e en forma de infusión viene de los tiempos de los indígenas guaraníes y quienes lo incorporan a su dieta, están protegidos de las consecuencias de la diabetes, enseñanza transmitida de generación en generación, aunque de manera silenciosa, entre las familias paraguayas.

La hierba, más conocida en el exterior como stevia, ya es cultivada en algunos países de Asia en base a mudas importadas de Paraguay. Industrias regionales y japonesas fabrican desde hace años el edulcorante en polvo de alto consumo en hoteles, restaurantes y empresas aéreas para el transporte de pasajeros.

Herbal Guaraní SA es una empresa cuyos inversionistas son paraguayos. La marca “Steviana” tiene registro sanitario del ministerio de Salud Pública y es de venta libre en las farmacias.

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El creador de la gastronomía aristocrática asuncena

De origen italiano como fueron sus padres, honraba los cacharros de la cocina, las pastas, las carnes, las verduras y los ingredientes en general.  Su realización era ver a los comensales frotarse la panza luego de una buena comida. Fue ingeniero industrial pero su mayor pasión estuvo en la cocina que convirtió en escenario no solo del buen comer sino de una efectiva razón solidaria. Como si todo fuera poco, don Paolo Pederzani colocó a la gastronomía en una dimensión aristocrática a la que los comensales respondieron con fidelidad de hierro.

Tenía 13 años cuando llegó a Paraguay, el 23 de setiembre de 1950 en compañía de su madre, Bruna, y su hermano menor, Lino. Llegaban, por fin, desde su pueblo, Nonántola, Emilia Romagna, Italia. Su padre, Novello, los esperaba en el puerto. Era casi mediodía, almorzaron lo que dejó preparado el feliz papá, carne in brodo, el puchero de su tierra. Por primera vez en Paraguay una mesa como en la lejana Nonántola.

Novello, heredero de la exquisita cocina de su padre, Aristoni, y Bruna, que con la cocina, sobre todo con los tortelinis, capeletis, lasañas, ravioles, ciambellas, eran insuperables cuando del arte culinario se trata.

La habilidad de ambos se convirtió en negocio desde que habilitaron el restaurante “Novello”, en la calle Estrella entre Ayolas y Olery. Allí trabajó toda la familia, incluso Paolo y Lino. En poco tiempo “Novello”, el de las exquisitas pastas, era el restaurante más conocido y concurrido de Asunción.

Paolo heredó los secretos de la cocina no solo de los padres sino del mismo abuelo Aristoni, faenador de cerdos y cocinero como ninguno.  Cuando formó su hogar con Ana María Rodríguez Escobar y tuvieron varios hijos, acostumbró a cocinar para toda la familia, sobre todo los domingos, siempre.

La numerosa familia Pederzani Rodríguez se embarcaría con el tiempo a crear un emporio en torno a los postres y las comidas saladas. La fama de Paolo, egresado de la Universidad Nacional con el título de ingeniero industrial, llegaba a todos los barrios asuncenos, más aún cuando paralelo a la Teletón, que también trajo a Paraguay, crea la hasta hoy vigente Comilona de Teletón.

El trabajo esmerado y constante de los Pederzani Rodríguez con Paolo en la cabeza puso la marca del apellido italiano – De la Casa Pederzani –  al más concurrido y aristocrático restaurante asunceno donde todos los días hacen gala de la buena cocina y de la excelente atención.

El ingeniero  Paolo Pederzani falleció días atrás a los 81 años de edad legando estilo y entusiasmo cuando de solidaridad se trata; buena comida al estilo nonantolano; fortaleza en el trabajo como practicaba su padre, Novello; amistad fiel con muchísimos asuncenos y; paternidad ejemplar.

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Despierta la industria de bicicletas en Paraguay

La bicicleta es desde hace tiempo, un elemento que ayuda a mejorar el desplazamiento de las personas, aportando a su vez a la salud de las personas. Dentro de este contexto, una empresa paraguaya se abre paso en la producción de estos elementos para ayudar a la movilidad de la ciudadanía. Se trata de bicicletas “ROD”, marca nacional que comienzan a posicionarse inclusive a nivel  internacional.

Una de las cabezas visibles del emprendimiento es Denis Rodríguez, joven emprendedor que notó que Paraguay puede ocupar este vacío en la producción de bicicletas y decidió tomar el desafío. Nos cuenta algo de los inicios, su motivación, el presente y el futuro de una marca que llega para quedarse.

-Denis, dentro de un abanico de posibilidades, ¿en qué momento te decidiste a ingresar de lleno en la fabricación de bicicletas?
Hace unos 3 años nació la idea de hacer bicicletas, tardé aproximadamente un año en diseñar y fabricar los primeros prototipos trabajando a medio tiempo y a comienzos de 2017 tuvimos nuestra primera venta de bicicleta que vino desde Holanda, enviamos la primera Rod vendida ahí, y desde ese momento trabajo a tiempo completa en ROD

-¿Cómo iniciaron y con qué elementos contaron cuando iniciaron?
Iniciamos con un presupuesto bajo, utilizando las herramientas de la metalúrgica de mi padre y trabajando en un pequeño sector dentro de su taller.

-¿Nuestro país ya está preparado para consumir en masa a los biciclos hechos aquí mismo? Estamos viendo que la cultura tanto de la bicicleta como el de los productos nacionales están creciendo bastante, lo cual es bastante alentador para nosotros.

-En cuanto a las materias primas, según entendemos, las aleaciones y metales fuertes pero ligeros son la exigencia de muchos ciclistas, ¿cómo bicicletas “Rod” hace frente al cada vez más exigente mercado de bicicletas con estas características?
Como nosotros nos enfocamos en bicicletas urbanas y no de competición, preferimos ofrecer un producto resistente y duradero. Es por eso que usamos el acero como materia prima para el cuadro de la bicicleta, y los componentes de aluminio para poder ahorrar más peso.

-Siguiendo con la tecnología, ¿cuáles serían los pasos de cara a la nueva década del siglo 21 que se llega en cuanto a la tecnología y que en poco tiempo también seremos testigos en los modelos hechos en nuestro país?

Nosotros actualmente contamos con un prototipo funcional de bicicleta eléctrica y tenemos en mente poder lanzar ese producto al mercado a comienzos del año 2019, esta bicicleta también contaría con una batería, sistema de luces, señaleros e inclusive un sistema de alarma anti-robo, la tecnología avanza rápidamente y hay que saber cómo y dónde utilizarla.

-Bicicletas con bandera paraguaya, ¿ya tienen muchos clientes en el extranjero?
Sí, de hecho que nuestra primera venta fue para Holanda como ya dije, luego tuvimos un pedido para Brasil y con el tiempo llegó uno más para Canadá.

-Imaginamos que el desafío es grande pero, no hay que esperar que todo salga bien. A lo mejor tuvieron problemas en el camino, problemas que a lo mejor pudieron sortearse. ¿Qué habría que mejorar en el país para que un emprendedor pueda llegar lejos?, ¿hay todavía algún inconveniente para quienes “sueñan” con llegar lejos con sus emprendimientos empresariales en el país?
Por suerte la cultura empresarial también va creciendo bastante y uno puede encontrar más apoyo que antes, la gente tiene ganas de ayudar en los proyectos y eso es genial, normalmente el mayor problema suele ser la falta de capital semilla para desarrollar los proyectos.

-Nos gustaría dejar este espacio para que puedas incluir todo lo que te parece podría ayudar a sacar a este emprendimiento adelante y cuentes lo que te parecería correcto decir sobre este gran proyecto que llevan adelante.
Siempre hacemos hincapié en dos mensajes que nos gusta transmitir. La primera es “Nunca dejen de soñar”, cuando el proyecto recién era una idea y no una empresa, probablemente éramos los únicos que realmente creían que una marca nueva de bicicletas paraguayas podría llegar a suelo europeo rápidamente pero por cosas del destino terminó sucediendo así. Y la segunda es “En Paraguay se puede”, desde que comenzamos el proyecto recibimos mucha ayuda de diferentes personas, empresas, organizaciones, etc., la empatía de la gente es sumamente positiva, de hecho que gracias a eso vamos escalando de a poco y pudimos no solamente nacer, también sobrevivir y crecer, y por supuesto soñar.

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