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El creador de la gastronomía aristocrática asuncena

De origen italiano como fueron sus padres, honraba los cacharros de la cocina, las pastas, las carnes, las verduras y los ingredientes en general.  Su realización era ver a los comensales frotarse la panza luego de una buena comida. Fue ingeniero industrial pero su mayor pasión estuvo en la cocina que convirtió en escenario no solo del buen comer sino de una efectiva razón solidaria. Como si todo fuera poco, don Paolo Pederzani colocó a la gastronomía en una dimensión aristocrática a la que los comensales respondieron con fidelidad de hierro.

Tenía 13 años cuando llegó a Paraguay, el 23 de setiembre de 1950 en compañía de su madre, Bruna, y su hermano menor, Lino. Llegaban, por fin, desde su pueblo, Nonántola, Emilia Romagna, Italia. Su padre, Novello, los esperaba en el puerto. Era casi mediodía, almorzaron lo que dejó preparado el feliz papá, carne in brodo, el puchero de su tierra. Por primera vez en Paraguay una mesa como en la lejana Nonántola.

Novello, heredero de la exquisita cocina de su padre, Aristoni, y Bruna, que con la cocina, sobre todo con los tortelinis, capeletis, lasañas, ravioles, ciambellas, eran insuperables cuando del arte culinario se trata.

La habilidad de ambos se convirtió en negocio desde que habilitaron el restaurante “Novello”, en la calle Estrella entre Ayolas y Olery. Allí trabajó toda la familia, incluso Paolo y Lino. En poco tiempo “Novello”, el de las exquisitas pastas, era el restaurante más conocido y concurrido de Asunción.

Paolo heredó los secretos de la cocina no solo de los padres sino del mismo abuelo Aristoni, faenador de cerdos y cocinero como ninguno.  Cuando formó su hogar con Ana María Rodríguez Escobar y tuvieron varios hijos, acostumbró a cocinar para toda la familia, sobre todo los domingos, siempre.

La numerosa familia Pederzani Rodríguez se embarcaría con el tiempo a crear un emporio en torno a los postres y las comidas saladas. La fama de Paolo, egresado de la Universidad Nacional con el título de ingeniero industrial, llegaba a todos los barrios asuncenos, más aún cuando paralelo a la Teletón, que también trajo a Paraguay, crea la hasta hoy vigente Comilona de Teletón.

El trabajo esmerado y constante de los Pederzani Rodríguez con Paolo en la cabeza puso la marca del apellido italiano – De la Casa Pederzani –  al más concurrido y aristocrático restaurante asunceno donde todos los días hacen gala de la buena cocina y de la excelente atención.

El ingeniero  Paolo Pederzani falleció días atrás a los 81 años de edad legando estilo y entusiasmo cuando de solidaridad se trata; buena comida al estilo nonantolano; fortaleza en el trabajo como practicaba su padre, Novello; amistad fiel con muchísimos asuncenos y; paternidad ejemplar.

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