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Notan caída de empleos en América Latina, Paraguay con el 6,7 %

El desempleo en América Latina y el Caribe rompió este año con la tendencia al alza y bajó a un 7,8 %, impulsado por Brasil, aunque sigue generando alarma entre los jóvenes y las mujeres que se insertan al mercado laboral muy lentamente.

Después de tres años consecutivos subiendo, la tasa promedio de desempleo en la región logró descender a menos de 8,1 %, el porcentaje del 2017, aunque todavía se mantiene lejos de su mejor resultado en 2014 de 6,1 %, según el informe Panorama Laboral 2018 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Este porcentaje representa a cerca de 25 millones de hombres y mujeres en la región que buscan trabajo pero no lo consiguen, según advirtió el director regional para América Latina y el Caribe, Carlos Rodríguez, durante la presentación del informe en Lima.

Para el directivo, en un contexto de crecimiento económico lento, la mejoría en la tasa de desocupación ha sido modesta, y persiste el déficit de empleo decente.

De acuerdo a las proyecciones para la región, el crecimiento económico en Latinoamérica bordeará el 1,2 % en 2018 y se estima que el próximo año se incremente a 2,2 %, según estimados del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Con esa proyección de crecimiento, la tasa de desempleo en la región podría caer a 7,5 % en 2019, precisó el Panorama Laboral, una publicación que cumple 25 años.

El desempleo en Brasil, que representa el 40 % de la población económicamente activa de la región, ha bajado a 12,5 % en 2018 y encabeza a los siete países latinoamericanos donde hubo una caída en la desocupación.

Debería esperarse que las grandes generadoras de este empleo sean algunas de las grandes capitales brasileñas: Sao Paulo, Florianópolis y habría que ver hasta qué punto Río de Janeiro, comentó el especialista regional en mercado laboral Hugo Ñopo.

Siguen a Brasil en la caída del desempleo, Ecuador con 4,2 %, Honduras con 5,7 %, México con 3,3 %, Paraguay con 6,7 %, Barbados con 9 % y Jamaica con 9,2 %.

En Perú y República Dominicana se mantienen los mismos porcentajes del año pasado, 4,5 % y 5,6 %, respectivamente.

En tanto, la desocupación aumentó en Argentina (9,4 %), Chile (7,0 %), Colombia (9,8 %), Costa Rica (9,7 %), Guatemala (2,8 %), Panamá (5,8 %), Uruguay (8,4 %), Bahamas (10 %), Belice (9,4 %) y Santa Lucía (21,8 %).

Uno de los grandes retos para la región es también combatir la precariedad y la informalidad laboral, que actualmente afecta a 140 millones de personas en Latinoamérica y el Caribe.

Hemos visto que en altamar se llevan a mujeres a trabajar en la precariedad absoluta, demoran meses trabajando, fundamentalmente confecciones, y a los seis meses se reemplaza ese número de personas por otras, relató Rodríguez.

Ahí afortunadamente algunas centrales sindicales han hecho la denuncia y se ha hecho una labor de queja relacionada a que en altamar también se apliquen las normativas laborales, precisó el directivo.

Los grupos más afectados por el desempleo siguen siendo las mujeres, que presentan una tasa promedio de 10 %, y los menores de 25 años que han registrado un incremento de desocupación de 5 puntos porcentuales desde 2014, hasta llegar al 19,6 % en 2018.

Ñopo explicó que en todos los países de América Latina la tasa de desempleo femenina supera a la masculina y la tendencia es que toda la región enfrente disparidades de género bastante notorias.

La diferencia salarial entre hombres y mujeres sigue siendo de 20 % en perjuicio de las trabajadoras y los motivos de esta brecha, detalló Ñopo, no están relacionadas a la productividad o la educación, sino a los estereotipos y los factores culturales.

En el caso del mercado laboral juvenil, alrededor de 80 % está marcado por la informalidad, que les impide tener acceso a la seguridad social, salud, gratificaciones y aportar a una pensión.

Uno de cada cinco jóvenes busca empleo y no lo encuentra, lo cual representa uno de los mayores retos para los países de la región, que tienen una numerosa población juvenil con aspiraciones de movilidad social.

La presencia cada vez más creciente de migrantes venezolanos en los mercados laborales de Colombia, Perú y Chile, o de centroamericanos en México, representa una situación que debe ser abordada en forma conjunta, según Rodríguez.

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