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Continúa la inconsciencia refrescante en Asunción

Decenas de asuncenos desafían cada fin de semana las advertencias de las autoridades sobre la contaminación que afecta a las aguas del río Paraguay con alta presencia de coliformes fecales, que se acumulan con los numerosos vertidos incontrolados y se dan chapuzones para paliar el intenso calor del verano paraguayo.

Aunque en la playa de Asunción, cercana al centro de la ciudad, abundan los carteles que informan de que las aguas no son aptas para su uso recreativo, algunas personas se atrevieron a bañarse en dichas aguas este sábado, como cada fin de semana.

Desde esa playa también salen las motos de agua y embarcaciones de recreo que dan paseos, a cambio de unos guaraníes, por la bahía capitalina, aunque los avisos de las últimas semanas parecen haber hecho efecto y la mayor vigilancia de la playa, hicieron que se encontrase más vacía de lo habitual.

No obstante, a pocos kilómetros de allí, siguiendo el curso del río y de la avenida Costanera, se pueden encontrar familias enteras, y sobre todo jóvenes, que se bañan por «desconocimiento» o falta de «miedo» ante los peligros para la salud que conlleva el sumergirse en esas aguas.

Un informe elaborado por el Ministerio de Salud hace un año advertía de que en algunas zonas de la bahía de Asunción (formada por un entrante del río Paraguay), se alcanzaban hasta 240.000 unidades de bacterias coliformes fecales por cada litro, cuando el límite de tolerancia del cuerpo humano, y el legal permitido es de 499 unidades.

No sólo se bañan, sino que también numerosos ciudadanos acuden a pescar en esas aguas, la mayoría de forma recreativa, aunque algunos confesaron que «comemos lo que pescamos», especialmente el surubí.

El problema de la contaminación del agua no sólo afecta al río Paraguay a su paso por Asunción, sino que también está presente en otras zonas del país donde, en la época estival, se bañan numerosas personas, como el lago Ypacaraí, a unos 30 kilómetros de la capital.

Esta semana, el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible intervino la playa municipal del municipio de Areguá, a orillas de ese lago, puesto que carecía de la licencia ambiental que autoriza su uso recreativo, así como de un sistema de medición de la calidad del agua y señalización sobre las zonas aptas y no aptas para el baño.

Además, días antes, la misma institución dio a conocer un estudio sobre recursos hídricos y vulnerabilidad climática que reveló que uno de los acuíferos que abastece de agua potable a Asunción y su área metropolitana, superaba el nivel máximo permitido para el consumo humano de presencia de nitritos en dichas aguas.

En concreto el nivel alcanzó los 45 miligramos de nitrito por litro en ese acuífero, denominado Patiño, que abarca unos 1.173 kilómetros cuadrados bajo el área metropolitana de la capital.

La contaminación de esas aguas, según el estudio, está provocada por los vertidos incontrolados de residuos en los numerosos arroyos que recorren la región, así como por las filtraciones cloacales.

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