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Fiscal del ambiente monta un show mediático

En completo silencio, ante la presión de este medio, la fiscal ambiental Marta Leiva, de Coronel Oviedo, realizó ayer la supuesta captura de un camión con rollos de madera extraída del monte de la familia Núñez en la jurisdicción de Yhú, Caaguazú. El bosque es invadido desde hace cuatro años por delincuentes que a más de extraer la madera siembra marihuana al amparo del follaje. Los propietarios denunciaron varias veces a la Fiscalía, a cargo de la mencionada fiscal pero esta solo contestó con omisiones y excusas.

El País visitó la semana pasada una fracción  de unas 3.000 hectáreas que son parte de unas 10.000 hectáreas de bosques de la referida familia y adquirida en 1963 de un remate bancario. El bosque se mantenía como tal y sus dueños realizaban algunas extracciones  de madera rigurosamente programas hasta que aparecieron los invasores entre los años 2015 y 2016.

Dos policías fueron asesinados dentro de la propiedad en manos de los invasores; Eduardo Núñez, uno de los propietarios de la fracción, denunció el crimen ante la policía y la fiscalía, pocos después fueron atrapados los sospechosos del crimen pero el juez Carlos Zelaya volvió a liberarlos y estos seguirán tumbando árboles en la propiedad.

El jueves, un enviado especial de El País estuvo presente en los lindes de la propiedad en un lugar llamado Sidepar donde cuatro capangas de los ladrones de madera prohibieron a una comitiva presidida por la abogada de los Núñez el ingreso al bosque. En el sitio colocaron un portón para que ni el propietario ni la policía ingresen al predio donde derriban los árboles.

Ante la presión periodística ejercida desde este diario digital, la fiscal Marta Leiva se puso en comunicación con los dueños de la propiedad invadida a los que habría propuesto “vamos a ayudarnos” (no dijo en qué) e invitándolos a asistir el lunes (ayer) a una reunión en su oficina de Coronel Oviedo para que los denunciantes se ratifiquen, como vienen haciendo una y otra vez.

Ni Eduardo Núñez ni Alba Núñez, hermana de Eduardo y también propietaria del bosque, asistieron a dicha reunión. Eduardo dijo a través de su abogada, Lilian Musso, que prefirió visitar al fiscal penal Gustavo Chamorro, con oficina en Yhú, donde presentó una denuncia sobre amenaza de muerte que recibiera de parte de un sospechoso de talar el bosque y financiar la compra de la madera ilegalmente extraída.

Este diario publicó ayer las declaraciones de Eduardo Núñez quien expresó que de tantas denuncias presentadas y los permanentes ninguneos de la fiscal Leiva hicieron que ya no confiara en la funcionaria pública.

Acorralada, Leiva – ¡sorpresa! – capturó ayer un camión extrayendo rollos de la propiedad de los Núñez, extracción que a cada instante se produce y que los transportes cruzan por la única calle de Sidepar que conduce al bosque y casualidad, arteria sobre la cual también hay un puesto policial con personal, teléfono, radio, patrullera y buena atención por parte de los vecinos, todos confabulados para tumbar los árboles de la propiedad con lo que producen maderas para muebles, postes, tirantes, alfajías, vigas, leña y carbón. Deforestación que significa para los bandidos millones de dólares de ganancia.

La “captura” del camión la fiscal Leiva hizo público en la página de noticias del Ministerio Público y un diario de Asunción impreso, digital, radial y televisivo se prestó a publicar la versión de la fiscal quien aparece como la heroína de esta película montada, probablemente, por ella misma, para justificar su “trabajo” en la administración pública ante las constantes publicaciones de El País en las que se revela que ella, fiscal del ambiente, en cuatro años no intentó en ningún momento poner freno a la deforestación en el referido bosque privado.

Valga añadir, que este diario no recibió invitación alguna – y comprendemos –  de la oficina de prensa de la Fiscalía para la cobertura de la montada captura del camión con rollos de la propiedad de los Núñez.

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Dueños de bosque en Yhú no confían en una fiscal de Coronel Oviedo

Mientras los dueños del bosque deforestado por ladrones de madera y sembradores de marihuana en Yhú no concurrirán como se estimaba el sábado último a la oficina de la fiscal encargada de actuar en este caso y que ya costó vidas humanas. Esperan sí, que la funcionaria actúe y termine la masiva destrucción de unas 3.000 hectáreas de un bosque alguna vez fue completamente virgen.

Esta mañana, la Fiscalía con sede en Coronel Oviedo deberá ordenar nuevas capturas contra los ocupantes ilegales del bosque de la familia Núñez, en Bella Vista, Yhú, departamento de Caaguazú, de donde, desde el 2016 extraen maderas, construyen ranchos y siembran marihuana, de acuerdo a informes proporcionados por los miembros de la familia afectada.

Tras un par de publicaciones en El País, la fiscal Marta Leiva, con sede en Coronel Oviedo, invitó a los propietarios del bosque asaltado a una reunión esta mañana en la Fiscalía para ratificarse en las denuncias que han hecho en tiempo y forma. Según informó a este diario digital la señora Alba Núñez, una de las propietarias (y quien dijo hoy ante una consulta nuestra que no podrá asistir a la reunión por haber sufrido una fractura de tobillo), Leiva deberá ordenar nueva captura de los cabecillas de la banda de delincuentes.

Eduardo Núñez, otro propietario del bosque, fue secuestrado el año pasado por los ladrones de madera dentro de su propia propiedad, que por gracia divina pudo escapar de ellos. De todos modos, la Fiscalía actúa de manera permisiva con los delincuentes, manifestó la semana pasada el mismo, durante la visita de un cronista que en exclusividad escribió para nuestro medio y a quien los ladrones y sembradores de marihuana no permitieron su ingreso a los bosques de donde extraían rollos de madera.

La abogada de Eduardo Núñez, Lilian Musso, dijo por su lado esta mañana que su defendido no concurrirá a la oficina de Marta Leiva sino a la fiscalía de Yhú para presentar nuevas denuncias. Del mismo modo, la entidad denominada Coordinadora Agrícola del Paraguay, intervendrá en defensa de su socio Eduardo Núñez y también estará presente en la reunión con el fiscal de Yhú.

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Deforestación en Yhu: fiscala reacciona en cámara lenta

La información publicada ayer por este diario digital respecto a la invasión de un bosque en Yhu, Caaguazú, generó el acercamiento de la fiscala Marta Leiva a la familia Núñez, propietaria del monte, a los efectos de invitarles a una reunión el lunes en su oficina en Coronel Oviedo. Entre tanto, los invasores siguen extrayendo la madera y cuidando de sus plantíos de marihuana en medio del follaje.

Alba Núñez, copropietaria del referido bosque de unas 3.000 hectáreas (parte de un conjunto de casi 10.000 hectáreas, propiedad de la familia Núñez) y; Lilian Musso, abogada de Eduardo Núñez, copropietario de la fracción referida, informaron al periodista encargado de la cobertura en la zona de conflicto que la fiscala del ambiente les informó que ya existe una orden de captura pero que para el lunes habrá otra orden.

Una serie de denuncias de los propietarios del bosque fue realizada a lo largo de los dos últimos años a la Fiscalía de Coronel Oviedo pero antes de amainar la invasión creció a extremos insostenibles. Los invasores, incluso, asesinaron a dos policías en pleno monte de los Núñez, atrapados los sospechosos de cometer el crimen pero vueltos a liberarse por orden de la Fiscalía.

El jueves de esta semana, un cronista de este medio acompañó a la abogada Lilian Musso y dos policías munidos de armas largas y chalecos antibalas, para ingresar a un sector del bosque, que da hacia el paraje denominado Sidepar, a unos 100 metros de un puesto policial (los policías que acompañaban a Musso no son de dicha comisaría), donde los delincuentes colocaron y controlan un portón para evitar que nadie, incluso los dueños, crucen por dicho lugar. En ese lugar, estimó Musso, operan los deforestadores.

Cuatro capangas armados con garrote no permitieron a la abogada, al periodista y a los policías ingresar al lugar.

En los últimos 22 meses la fiscala mencionada no expulsó a los delincuentes que deforestan sin piedad el bosque referido. Alba Nuñez refirió en ese sentido que la Fiscalía tuvo más de 20 meses de tiempo para cumplir con su labor pero que la encargada de hacer cumplir la ley desde el Ministerio Público siempre encontraba excusas para postergar la intervención.

De hecho, según los antecedentes de esta masiva deforestación a cargo de la pandilla de marihuaneros, ya intervino la policía en el lugar pero ni bien se retiraban los uniformados las motosierras y los tractores volvían a rugir incesante en la selva. O sea, según los afectados, todo se circunscribía a una suerte de comedia tanto por parte de la Fiscalía como de la Policía.

Alba Núñez dijo que concurrirá a la Fiscalía de Coronel Oviedo, a pedido de Marta Leiva, para rectificarse en su denuncia como ya lo hizo más de una vez; mientras que la abogada de Eduardo Núñez, sugirió que éste exija a la fiscala que concurra a la casa del afectado, situada en una parte de las 10.000 hectáreas de la propiedad de los Núñez. “Muchas veces fuimos a la Fiscalía de Oviedo para denunciar nuevos casos y ratificarnos sobre denuncias anteriores pero la Fiscalía no movía ni un dedo”, dijo Musso a El País.

El caso, que ya costó el secuestro de Eduardo Núñez por parte de los invasores y del cual pudo escapar, afecta a un conjunto de 10.000 hectáreas adquirida por el abuelo de Eduardo Núñez en 1964 en un remate realizado por un banco de plaza y que anteriormente perteneciera a un inversionista estadounidense. Gran parte era mantenida como reserva forestal hasta que, un par de años atrás, aparecieron los invasores que, incluso contó con el apoyo del diputado “Ancho” Ramírez (hoy, senador de la nación) quien les visitó en el mismo lugar donde se depreda el bosque y se planta marihuana, según las denuncias.

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«Ladrones de rollos» rechazan a policías en Yhú

El monte de Eduardo Núñez (camisa roja en la foto), en Bella Vista, Yhú, departamento de Caaguazú, está en manos de invasores que talan los árboles y plantan marihuana entre los follajes. Ayer, una comitiva cercana a Núñez, acompañada por dos policías fuertemente armados y protegidos con chalecos antibalas, no lograron convencer a cuatro capangas munidos de garrote, que custodiaban un portón construido por los bandidos para que el propietario ni nadie cruce por el lugar donde roban. Ocurrió ayer, en Sidepar, en un bosque privado del cual roban los rollos.

En exclusiva, este diario acompañó el operativo de ingresar al monte de Núñez, próximo a las 3.000 hectáreas, parte de un conjunto de 10.000 hectáreas de su madre y hermanos, desde una zona poblada llamada Sidepar a unos pocos metros donde hay una comisaría policial, donde el afectado hizo numerosas denuncias a lo largo de más de dos años que lleva el conflicto sin que hasta hoy los bandidos sean desalojados.

La intención de la comitiva, que se movilizaba en una camioneta doble cabina, era cruzar por este monte para llegar, al otro lado, donde se encuentra la vivienda de Eduardo Núñez.

Ante el bloqueo de los invasores, los rechazados pegaron una vuelta de 40 kilómetros para llegar a destino.

Por el segundo camino, al que llega cruzando un pequeño poblado llamado Patrimonio, se llega a una parcela de soja recientemente, por segunda vez cultivada, perteneciente a Núñez y, al otro lado del camino, el bosque, que también fue deforestado por los bandidos.

El camino se bifurca en un sendero que ingresa al monte donde operan los malechores construyendo pequeñas viviendas con la madera de los árboles derribados, plantan maíz, mandioca y otros renglones, además de la rentable marihuana. Dicho sendero hemos transitado en la víspera, con la cámara en ristre.

El periodista enviado especial de El País, participó de dicha incursión, siempre custodiada por dos policías, en esta parte de la propiedad alejada de la primera donde con tractores se extraen los rollos robados. En el momento del operativo policial para sortear el portón, nuestro cronista vio un tractor que usan para el traslado, cuyo conductor detuvo la marcha y huyó de la vista policial.

En los alrededores del monte de Nuñez, el único de la zona, hay poblados con servicio de energía eléctrica de la ANDE, en cuyas casas se pudo notar enormes hornos para carbón, postes, costaneras y maderas aserradas, listas para la venta, sobre todo a un joven de Caaguazú que, según Eduardo Nuñez, en los últimos días lo había amenazado de muerte.

En entrevista con este diario, el propietario explicó en su casa que la deforestación de su monte, “cuidado como manda la ley hasta el 2018”, según comentara, alimenta cientos de hornos para carbón de los alrededores así como a los aserraderos de Caaguazú donde las maderas robadas terminan convertidas en sillas, sillones, mesas, placares, etc.

“Hice varias denuncias a la Policía y a la Fiscalía pero antes de amainar la invasión, crece. Hace pocos meses, intentando cruzar mi propiedad fui secuestrado por los bandidos e incluso mi camioneta, con la cual me desplazaba, registra hasta ahora dos tiros de arma de fuego. La policía está implicada en este robo, de lo contrario la comisaría que está al lado del bosque hubiera retenido todas las cargas que a diario sale de mi propiedad y cruza por frente del puesto policial”, expuso en una reunión mano a mano con este diario.

No tuvo palabras elogiosas para una fiscala de Caaguazú que tiene en sus manos el caso; “no, jamás, puso mano dura contra quienes deforestan masivamente en la propiedad. Ella no está a favor de la ley Deforestación Cero, apoya abiertamente a los taladores de árboles que mi familia cuidaba con empeño, a alto precio pagado todos los años, desde hace más de 50 años. Este es un monte adquirido por mi abuelo en remate de un banco y que perteneciera a un inversionista norteamericano”, expuso desalentado por la falta de respuesta por parte de las autoridades cuyas puertas no dejó de golpear con insistencia.

Este monte, destruido por los invasores que no dudas plantar marihuana en sus extrañas, fue visitado en algún momento, según publicaciones en las redes sociales, por el diputado “Ancho” Ramirez, hoy senador, a quien se lo ve en fotografías en compañía de los delincuentes. En 2017, en las profundidades del bosque, dos policías fueron asesinados por integrantes de la ocupación ilegal y robos de rollos, los probables asesinos capturados pero liberados poco después y hoy los mismos siguen dentro del monte operando en la tala de los últimos árboles de alta cotización en el mercado maderero.

Núñez, quien reconoce las buenas intensiones de hacer valer la ley Deforestación Cero en la región Oriental, dijo que para él no hay buena voluntad para su respectiva aplicación de parte de quienes manejan el actual gobierno y que, por tanto, les desmiente si afirmaran que el fenómeno de la deforestación está controlada. “Eso no pasa en los bosques de mi propiedad”, enfatizó.

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Cosecha bajo 45° porque ama la chacra

Dicen que la agricultura es el arte de saber esperar y soportar. Resistir los efectos de las sequías y de las lluvias inoportunas, las heladas y los granizos y los precios bajos con los que a veces el mercado castiga. No es toda la exigencia, sino como Lilian Carolina Musso se debe sobrellevar 45 grados en plena chacra a la hora de juntar el grano y, de inmediato, sembrar la semilla.

Lilian, radicada en Yhú, departamento de Caaguazú, es hija de agricultores y como tal capea toda exigencia en el campo, como los rayos del sol en la chacra que no son iguales a las de una paradisiaca playa caribeña.

Esta mujer es una de las tantas que acepta los rigores del trabajo agrícola, encara las necesidades del momento con la solvencia de la campesina que sabe que la agricultura es como toro mañero al que hay que saber manejar. Por eso, en estos días anduvo al mando de la cosechadora, de la sembradora y hasta del camión dependiendo de las necesidades.

Otras veces, como ayer y que se aprecian en las fotos, ayuda en las parcelas de otros vecinos, como en la de don Framinio. Otras veces, sabiendo de su guapeza, acompaña a los técnicos provenientes de organizaciones técnicas y científicas porque ella es así, dinámica, con pura iniciativa, de aguante.

Los termómetros marcaban más de 42 grados en las chacras de Bella Vista, Yhú, Caaguazú, y la sensación térmica superaba los 45 grados de este implacable verano paraguayo. El campo se llenaba del rugir de los motores diesel y la atmósfera, del polvo producido por las hojas y vainas trituras en las entrañas de la máquina recolectora.  Lilian esperó  cuatro meses para cosechar el grano porque, como dicen los abuelos, la agricultura es el arte de esperar y soportar.

“Es apasionante”, responde a El País, al ser consultada sobre el trabajo agrícola.“Demasiado da gusto cuando llega el tiempo de cosechar. Bueno, este año, no tanto porque mermó mucho la producción por la sequía”.

-¿Y ahora, qué?

-Nada, los cultivos tardíos de la soja son la esperanza. Lilian, que también es abogada, no trabaja sola en la chacra. “Siempre somos de ocho a diez compañeros los que estamos en la faena de cosechar”, explica, sin importar que el calor pegue hasta con perversidad y violencia. Son 45 grados centígrados de sensación en la piel, tostada y sudorosa de esta mujer, que, a pesar de los pesares, se declara enamorada de las labores agrícolas, y que en el departamento de Caaguazú es conocida por su apego al trabajo rural.

El trabajo diario bajo la extrema exigencia tiene su premio, reveló, el de disfrutar de una represa cercana que tiene unas 15 hectáreas, rodeada de pura naturaleza que, según ella,  es mejor que cualquier playa del Caribe. Allí toma fresco con los suyos al final de cada jornada.

Cicerón decía que la agricultura es la profesión propia del sabio, la más adecuada al hombre sencillo y la ocupación digna para todo hombre libre. Quizás Lilian objete parcialmente al romano Marco Tulio Cicerón y agregue que la agricultura es la ocupación de toda mujer libre. Es que esta paraguaya no solo declama sino lo demuestra todos los días que la agricultura es también la ocupación de miles de mujeres, así como la de aquellas que en retaguardia producían el alimento y el algodón necesarios mientras los hombres guerreaban en los cañadones del Chaco.

Guapa como es, sabe que en la chacra no hay feriado, no hay descanso así esté caliente como horno, o los mosquitos ataquen por aluviones, que hay que cosechar. Y en medio de los rigores, Lilian se siente complacida con la tarea porque es consciente de que no recolecta solo el grano de soja como legítima compensación a su tarea  sino que está creando esperanza y alimentos para el semejante, así sea un extraño que viva al otro lado de los mares. Es más. Ella también se apasiona al ver transformada la tierra en la soja, en el maíz o el trigo. Vive la vida de la chacra, así el cielo se alborote con más de 45 grados y el aire se llene de agostados rastrojos.

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Preparan un millonario frigorífico para el sector avícola

Un nuevo frigorífico para el procesamiento de carne de aves se encuentra en etapa de construcción en la ciudad de Yhú, Departamento de Caaguazú. El emprendimiento de USD 9.000.000 es encarado por la empresa Pollpar S.A., quien ya se encuentra en etapa de construcción.

El emprendimiento, pretende despuntar la producción de aves en la zona, lo que también traerá grandes beneficios a productores locales quienes se encontrarán favorecidos con este importante rubro que llega a la zona para aumentar la producción de este rubro que en estos tiempos demanda mayores producciones por la cantidad de mercados habilitados para el efecto.

Pilar Zubizarreta, directora de Pollpar, manifestó que el nuevo frigorífico ayudará a la cría de aves en la ciudad de Yhú. Anunció a su vez que se duplicará la faena a unos 100.000 pollos por día y que tendrá todas las instalaciones para realizar la faena bajo el rito halal, que es el ritual religioso que requieren los mercados árabes.

Afirmó que la producción añadida que se consiga en la nueva planta será destinada exclusivamente a la exportación del producto aviar de cara a los nuevos mercados habilitados como el de Dubái.

Nuestra materia prima nos está ayudando. Tenemos buenos precios. Hay cada vez más inversiones y eso es algo muy positivo porque sin inversión uno no puede estar a la altura de lo que exige este mundo tan competitivo.

Datos de exportaciones señalan que tan solo en el primer trimestre de lo que va del 2017, Paraguay exportó pollos por valor de U$S 87.000 a mercados como Vietnam, Angola, Haití, Congo y Mozambique, y está en tratativas también de conseguir la habilitación del mercado de Hong Kong.

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