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Trump y Xi Jinping planean nueva cumbre en busca de una salida a la crisis comercial

Washington.– Estados Unidos y China parecieron quedar en un punto muerto en su disputa comercial ayer, debido a que Washington exigió promesas de cambios concretos a las leyes del gigante asiático y Pekín dijo que no aceptará algo que dañe sus intereses.

Con este trasfondo, el asesor económico de la Casa Blanca Larry Kudlow dijo a Fox News que hay una «sólida posibilidad» de que el presidente norteamericano Donald Trump se reúna con su par chino, Xi Jinping, en la Cumbre del G-20 en Osaka, Japón, que se celebrará del 28 al 29 de junio próximo.

Añadió que por ahora no fueron programadas otras rondas de negociaciones para el acuerdo comercial entre los dos países. Hasta la semana pasada, había expectativas de que Trump y Xi firmaran un acuerdo comercial en la Cumbre

La guerra comercial entre las dos mayores economías del mundo escaló el viernes pasado, luego de que Estados Unidos elevó los aranceles a bienes chinos valorados en 200.000 millones de dólares y Trump dijo que Pekín «rompió el acuerdo» al retractarse de compromisos que había hecho anteriormente durante las negociaciones.

Kudlow dijo a Fox News que Estados Unidos necesita ver que China está de acuerdo con disposiciones «muy fuertes» para hacer cumplir un eventual acuerdo, y agregó que el obstáculo es la reticencia de Pekín de convertir los cambios en ley.

Kudlow prometió que los aranceles seguirían vigentes mientras continúen las negociaciones. «No hay planes concretos y definitivos» para futuras negociaciones, resaltó el funcionario, aunque reconoció que China había invitado al secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, y al representante de Comercio de Estados Unidos, Robert Lighthizer, a Pekín, en donde podrían llevarse a cabo conversaciones de alto nivel.

En tanto, Trump volvió a insistir ayer a través de Twitter en que Estados Unidos saldrá beneficiado de toda esta situación. «Estamos justo donde queremos estar con China. Pekín rompió el acuerdo con nosotros y luego buscó renegociar», escribió. «Vamos a tomar decenas de miles de millones de dólares en aranceles de China. Luego vamos a gastar el dinero (lo mismo o más) que China ya no gastará con nuestros grandes agricultores patriotas, que es un pequeño porcentaje de los aranceles recibidos, y distribuiremos comida a la gente hambrienta de países de todo el mundo».

Pekín se mantuvo desafiante. «En ningún momento China perderá el respeto por el país, nadie debería esperar que China coma una fruta amarga que dañe sus intereses centrales», sostiene un editorial que será publicado hoy en el Diario del Pueblo, el periódico del gobernante Partido Comunista.

Hasta la semana pasada, había expectativas de que se resolviera la disputa comercial entre las grandes potencias. Sin embargo, las negociaciones sufrieron un grave revés la semana pasada, cuando China propuso profundas revisiones a un borrador del acuerdo.

Pekín quería borrar compromisos previos de cambios a las leyes chinas para aplicar las nuevas políticas de protección de propiedad intelectual y transferencias forzadas de tecnología. Para Washington, esos términos eran la garantía para hacer cumplir lo que creía se había acordado. Para Pekín representaban una injerencia intolerable en su soberanía. Y un cambio en su modelo económico que Xi no tiene ninguna intención de aceptar.

El viceprimer ministro de China, Liu He, el principal asesor económico del gigante asiático, buscó defender los cambios en negociaciones con funcionarios estadounidenses en Washington el jueves y viernes, afirmando que el país realizaría los cambios mediante decretos promulgados por su Consejo de Estado, o gabinete, dijeron personas con conocimiento del tema. Pero el representante de Comercio de Estados Unidos, Robert Lighthizer, rechazó la propuesta y dijo a Liu que Estados Unidos insiste en la versión previa del texto.

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