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Un pantano alcanza a las guampas

El mundo está forjado mediante las ideas del hombre que condujeron a los grandes inventos y útiles descubrimientos. Todo, casi siempre, empieza con un sueño. Wald Disney decía que si uno puede soñar lo puede hacer. A la luz de esta inmanente virtud humana los expertos de la empresa crearon lo que el consumidor paraguayo necesita todos los días, la yerba mate completa para el tereré de toda hora. Así surgió una variedad presentada ayer en el Parque Ñu Guasú, en Luque y hoy es nuestro protagonista.

Disfrutar del tereré diario, ese esencial componente de las costumbres paraguayas, demanda cumplir el ritual diario: preparar con el arte personal de cada uno el agua, en la cantidad y temperatura a gusto y además, la búsqueda diaria del poha ro´ysä con la que la infusión se hace completa.

Buscar la hierba que acompañe a la principal a la hora del mate frío, contaban los abuelos y bisabuelos que combatieron en el Chaco que este nació en las trincheras de combate, es un mandato ineludible, que sin aquella la bebida es lo que un lujoso Ferrari pero sin ruedas.

Consecuente con esta necesidad, los expertos en alimentos, los creativos y ejecutivos de Indega, la tradicional empresa paraguaya productora y fraccionadora de alimentos (al menos 1.000 líneas, según comentó a El País una de las principales de su plana directiva) se juntaron y coincidieron en la necesidad de ahorrar tiempo a los consumidores de su yerba mate: deciden poner todo el empeño empresarial para entregar el producto con todos los componentes que aquellos requieren en cuanto a las hierbas que deberán añadirse al agua ya lista en el termo o la jarra.

Crear lo que ayer, sábado 25 de mayo, fue presentado por la firma bajo la denominación de Yerba “Pantano”, nudo gordiano de este artículo y que demandó, imaginamos, la misma vocación de aquellos naturalistas como Daniel López (el recordado “Médico Ju´ai”, quien dejó la célebre frase, “ikatu ajavy”), de Teodoro Rojas, sabio paraguayo que trabajaba en el Jardín Botánico, de Javier Cataldo, el botánico artista de la avenida Fernando de la Mora o, más allá en el tiempo, de Bonpland, Demersay y del sabio Bertoni.

Consultada por este diario, la presidenta de la compañía, Myrna de Alfaro, dijo que coincidieron en llamar Pantano al benjamín de sus yerbas “porque tiene varias hierbas” – cedrón kapi´i, menta piperita, yerba de lucero y limón que impregna con su agradable sabor al producto en sí.

Durante el lanzamiento en el parque, que contó con la presencia de varios invitados especiales donde se degustó la nueva y novedosa yerba, los directivos señalaron que el producto está mezclado con hierbas naturales y que el gusto no proviene de saborizantes químicos sino, como en este caso del limón, de la fruta en su estado completamente natural.

Este pantano virtual, que una caja de cartón cuenta por hábitat, tiene sus destacables virtudes curativas. Así, la yerba de lucero (pluchea sagittalis) es un excelente digestivo para casos de empachos, potente antidiarreico y evita el mal de garganta. El kokú (allophilus edulis) combate enfermedades del hígado; menta piperita, un híbrido obtenido del cruce de la menta acuática y de la hierbabuena, que ayuda a la digestión y alivia dolores musculares y; el limón, rico en vitamina C, poderoso controlador de la presión alta y lleno de propiedades medicinales.

Así que desde hoy, los paraguayos tienen todo en la yerba para la hora del tereré matutino o vespertino. Todo en estado natural, con los mismos sabores y con los mismos efectos curativos. La buena voluntad de un grupo de personas identificadas con una marca aportando lo suyo desde la creatividad colectiva para bien de los consumidores, de la ciencia, de la humanidad.

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